Jóvenes Morena Sinaloa celebraron el Día de Reyes con niñas y niños en la Unidad Deportiva Progreso Los Ayalés en Culiacán, donde compartieron dulces, piñatas y actividades recreativas que llenaron de alegría a las familias asistentes.
Por: Juan Madrigal
Culiacán, Sinaloa. - En la colonia Progreso, donde el día a día suele estar marcado por desafíos, la esperanza y la alegría se hicieron presentes durante la celebración del Día de Reyes.
Risas, colores y momentos de ilusión llenaron el ambiente gracias a la visita solidaria de Jóvenes Morena Sinaloa, dejando una huella especial en niñas y niños de la comunidad.
Cuando la comunidad se une, la alegría se multiplica: festejo de Reyes en la Progreso
La cita fue bajo la techumbre de la Unidad Deportiva Progreso Los Ayales, también conocida como la casa de los Cachorros, donde por unas horas las preocupaciones quedaron atrás y la magia tomó el protagonismo.
Ahí, los reyes del hogar compartieron rosca de Reyes, dulces y la emoción colectiva de romper la piñata, entre aplausos, gritos de alegría y carcajadas que llenaron el ambiente.
El festejo fue mucho más que una celebración tradicional. Cada sonrisa pintada en los rostros de los pequeños, algunos literalmente, gracias a la actividad de pinta caritas, reflejó la importancia de generar espacios seguros, afectivos y llenos de ilusión para la niñez.
En el emotivo encuentro, la convivencia se convirtió en un puente para fortalecer el tejido social y recordar que la felicidad también puede construirse con gestos sencillos, pero llenos de significado.
“Agradecemos el apoyo de Morena Jóvenes Sinaloa por su visita a la Unidad Deportiva Progreso Los Ayalés, quienes nos apoyaron con rosca, dulces y piñata. Les deseamos el mayor de los éxitos y, de manera especial, valoramos la convivencia y el entusiasmo que compartieron con nosotros, sobre todo con las niñas y los niños”, expresó con gratitud Sandra León.
En comunidades como la colonia Progreso, donde los retos son constantes, este tipo de acciones recuerdan que la solidaridad también transforma realidades.
Un Día de Reyes no solo llevó rosca y dulces, sino también algo aún más valioso: la certeza de que no están solos y de que, cuando la comunidad se une, la esperanza se multiplica.
Porque a veces, cambiar el mundo empieza con algo tan simple y significativo como provocar una sonrisa.