A seis meses del inicio de la crisis de inseguridad en Sinaloa, los datos reflejan una realidad preocupante
Por: Lic. Jorge Guzmán Morales
A 6 meses del inicio de la crisis de (in) seguridad en Sinaloa, concentrada en Culiacán, Mazatlán, otros municipios de la zona centro-sur, como: Eldorado, Elota, Cosalá y El Rosario, entre otros, un tema queda claro, la importancia de la presencia de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional (GN), ante la grave situación que vive la población.
Este número de elementos enviados por el Gobierno federal, así como el viraje en la estrategia de seguridad, sumado a la evidentemente presión ejercida por el gobierno del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, ha incidido en acciones de mayor contundencia de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, reflejado en el número de decomisos de drogas y armas, detenidos, destrucción de laboratorios, y la entrega a los EE. UU. de 29 personas ligados al crimen organizado.
Sin embargo, la presencia de los elementos castrenses y de la GN no podrá ser permanente, aunque ello no se tenga claro a medio año del comienzo de la confrontación entre los grupos criminales, que hasta el momento ha dejado en términos de denuncias ante la Fiscalía General del Estado (por ende, sin considerar la cifra negra), de septiembre de 2024 a febrero de 2025: 3,336 por robo de vehículos, 1,242 desaparecidos, 913 homicidios dolosos y 1,393 robos a comercios.
En este contexto, vale la pena analizar la importancia del estado de fuerza, especialmente de la Policía Estatal, sin descuidar la situación de las corporaciones municipales, mismas que de acuerdo a expertos y la propia evidencia señalan como las más vulnerables. Ahora bien, el estado de fuerza se define como: “…el número de elementos operativos en activo —excluyendo a personal administrativo, a policías municipales y a elementos adscritos a Instituciones de Procuración de Justicia o del Sistema Penitenciario— con los que cuenta la policía preventiva estatal, en relación con su población.” Cabe aclarar, de acuerdo a representante de las Naciones Unidas, que no existe un dato específico del estado de fuerza óptimo, sino un promedio a partir de una encuesta realizada en 2006 por la Oficina de la ONU para las Drogas y el Delito de 2.8 policías por cada 1,00o habitantes, lo que no significa una recomendación, ya que cada estado debe considerar en su análisis la situación y contexto. En este marco, el dato de la ONU es solo una referencia cuantitativa, pero sin duda toral en el contexto que tenemos en Sinaloa y otras regiones del país, lo cual se puede observar en la siguiente tabla:- Un análisis objetivo del contexto, ante el número de policías que lamentablemente han perdido la vida, en términos de reclutamiento, significa