Enrique comparte cómo las drogas lo llevaron al abismo y cómo hoy busca prevenir a otros desde su testimonio de vida a través del podcast ¿No pasa nada?, del organismo ciudadano Malala.
Enrique Domínguez Gallegos abre su corazón para contar una historia marcada por el dolor, la pérdida y la esperanza en su paso desastroso por el consumo de sustancias. En un episodio del podcast ¿No pasa nada?, producido por el organismo ciudadano Malala, abre los ojos a la realidad.
A sus 52 años, Enrique recuerda cómo una vida común en Gómez Palacio, Durango, se transformó en un espiral de adicciones que lo llevó a vivir en las calles, caer en prisión y perder lo más importante: el vínculo con su familia y, finalmente, a su madre.
“Yo me vendí la idea de que no pasa nada, que podía controlar el consumo. Pero sí pasa, y pasa de una manera que destruye todo: familia, dignidad, salud y alma”, confiesa.
De la frustración a la adicción
Su historia comenzó a torcerse a los 16 años, cuando un embarazo adolescente y la pérdida de su primer hijo lo llevaron a huir de su tierra natal. En su búsqueda por reencontrar a su esposa, cruzó a Estados Unidos sin imaginar que ahí encontraría otro destino: las drogas.
En California, comenzó a trabajar con personas dedicadas a la venta de sustancias.
“Al principio solo quería ganar dinero, pero un día me ganó la curiosidad: quise probar lo que vendía. Ese fue mi error”, relata.
De la marihuana pasó a la piedra, la cocaína, el crack y la heroína. Durante más de dos décadas, vivió atrapado en la adicción.
“Llegué a comer de la basura, dormí bajo puentes, vi morir a mis amigos con la jeringa clavada. Pero ni eso me detenía”.
La prisión: un punto de inflexión
Su caída lo llevó a cumplir una condena de 10 años en una cárcel de Estados Unidos. Ahí, por primera vez, tuvo la oportunidad de detenerse. Un interno mayor lo obligó a dejar las drogas, a estudiar y a descubrir que todavía podía cambiar.
“En prisión terminé la secundaria, la preparatoria y estudié en la universidad. Aprendí que sí se puede vivir sin drogas, pero la lucha es diaria”, comparte.
Al salir, fue deportado a México. Buscando un nuevo comienzo, llegó a Los Cabos, donde consiguió trabajo y se propuso dejar atrás el pasado. Pero, tras meses de estabilidad, las drogas volvieron a aparecer.
Un amor que lo rescató
El punto de quiebre llegó cuando conoció a quien hoy es su esposa.
“Dios me la mandó para rescatarme. Yo estaba perdido, pero ella me hizo ver que podía vivir sin lastimar, sin mentir, sin drogarme.”
A través del trabajo y la fe, Enrique comenzó su proceso de recuperación. Sin embargo, el golpe más duro lo recibió en 2014, cuando, tras el huracán Odile, se enteró de que su madre había fallecido.
“Ella era mi conciencia, la voz que me decía ‘no lo hagas’. Cuando supe que ya no estaba, sentí que todo se me hundía. Pero entendí que tenía que seguir, que debía contar mi historia para que otros no vivieran lo mismo.”
Hoy: una voz que busca prevenir
Enrique vive hoy libre de las adicciones y dedica su tiempo a compartir su experiencia con jóvenes y familias. Participa en el podcast ¿No pasa nada? como parte del esfuerzo de Malala para romper el silencio y los tabúes que rodean al consumo de drogas.
“Yo fui el ejemplo de lo que no se debe hacer. Si con mi historia logro que un solo joven diga ‘no quiero eso para mí’, entonces todo este dolor habrá valido la pena.”
Sobre el podcast
¿No pasa nada? es una producción del organismo ciudadano Malala, dedicada a crear conciencia sobre las adicciones y promover la prevención. Está disponible en todas las plataformas digitales y en su sitio oficial https://www.youtube.com/@NOPASANADANOPASANADA donde se difunden historias reales que invitan a reflexionar sobre la responsabilidad social frente al consumo de drogas.