Las historias de mujeres privadas de la libertad en Sinaloa muestran las consecuencias del delito, el impacto familiar y el valor de las segundas oportunidades como camino para reconstruir sus vidas
Por: Jorge Víctor Medina Bazán
Al entrevistar a Elizabeth, de 36 años, sentenciada a ocho años de prisión por robo a comercio y con seis años recluida, relató entre lágrimas que permanecer en prisión ha significado uno de los mayores sufrimientos de su vida.
“Nunca me lo voy a perdonar y le pido a Dios una nueva oportunidad para rehacer mi vida. Cometí este delito bajo el influjo del cristal”, expresó.
Su principal consejo para otras personas es no tomar el camino del delito, pues considera que las consecuencias se pagan demasiado caro.
Otra voz es la de Yesenia, de 26 años, sentenciada a diez años por robo de vehículo y con cinco años de reclusión.
“Estoy muy arrepentida por haber cometido este delito porque aquí se pierde todo: la libertad, la familia y las oportunidades”, afirmó.
A los 17 años perdió a su madre y asumió la responsabilidad de cuidar a sus cuatro hermanos menores. A los 21 años, influenciada por malas amistades, tomó una decisión que cambió su vida. Actualmente recibe tratamiento por depresión y aconseja a otras mujeres no caer en la tentación de delinquir.
Las historias de mujeres en prisión y su impacto familiar
Aunque las mujeres privadas de la libertad representan únicamente el 3.3 % de la población penitenciaria de Sinaloa, sus testimonios reflejan historias de resiliencia, arrepentimiento y la posibilidad de acceder a una segunda oportunidad.
En la entidad operan cuatro centros penitenciarios estatales:
- Penal de Aguaruto, en Culiacán.
- Penal de El Castillo, en Mazatlán.
- Centro Penitenciario Goros II, en Los Mochis.
- Penal de la Región del Évora, en Guamúchil-Angostura.
- Además, en Guasave se encuentra el Centro Federal de Readaptación Social (CeFeReSo) No. 8, destinado exclusivamente a población masculina.
Con excepción del penal federal de Guasave, todos los centros penitenciarios estatales albergan tanto hombres como mujeres.
Radiografía de la población femenina en los centros penitenciarios
Actualmente existen 169 mujeres recluidas en los centros penitenciarios de Sinaloa.
De ellas, 85 % permanecen bajo proceso penal: el 46 % enfrenta cargos por delitos del fuero común y el 54 % por delitos federales.
Por otra parte, 84 mujeres ya cuentan con sentencia condenatoria; el 80 % fue procesado por delitos del fuero común y el 20 % por delitos federales.
Durante junio ingresaron 17 nuevas mujeres a los penales estatales: seis al Penal de Aguaruto, siete al Penal de El Castillo, cuatro al Centro Penitenciario Goros II y ninguna al Penal de la Región del Évora.
Segundas oportunidades: el programa Retorna en Paz
De acuerdo con el Sistema Penitenciario Nacional, hasta febrero de 2026 había 16,366 mujeres privadas de la libertad en centros penitenciarios del país, lo que representa entre el 5.5 % y el 6.5 % de la población penitenciaria nacional, una proporción superior a la registrada en Sinaloa.
Elizabeth y Yesenia participan actualmente en el programa Retorna en Paz, mediante el cual reciben acompañamiento para recuperar su libertad, aprovechar esta segunda oportunidad y reintegrarse a la sociedad.
Sus testimonios recuerdan que detrás de las estadísticas existen personas que reconocen sus errores, buscan reconstruir sus proyectos de vida y desean evitar que otras mujeres recorran el mismo camino.