Entre planos, esculturas y camarones: la historia de Jafet Camacho, un emprendedor culichi que no deja de construir

Ingeniero civil, escultor y emprendedor culichi, Jafet Camacho combina tres pasiones mientras impulsa Tacos de Camarón La Norte, un negocio familiar que busca crecer con calidad, disciplina y cercanía con sus clientes

Por: Francisco Castro

Culiacán, Sinaloa.- Cada mañana, cuando la ciudad apenas comienza a despertar, Jafet Camacho ya lleva varias horas en movimiento. Antes de supervisar obras como ingeniero civil, instala su negocio de Tacos de Camarón La Norte, ubicado en la esquina de Hermes y Zeus, en la colonia Canaco.

Ahí, a un costado del bulevar José Limón, Jafet recibe a sus clientes con la misma dedicación con la que ejerce su profesión y desarrolla otra de sus grandes pasiones: la escultura.

A sus 32 años, Jafet demuestra que una vocación no tiene por qué excluir a otra. Su historia es la de alguien que encontró en el trabajo constante la forma de unir sus talentos y convertirlos en oportunidades para su familia.

Tres profesiones, una misma pasión: Jafet Camacho combina su trabajo como ingeniero civil, escultor y emprendedor gastronómico.

Un emprendimiento que nació entre reuniones familiares

Aunque el negocio abrió en este punto en enero de este año, el camino comenzó mucho antes. Desde hace varios años ha experimentado con distintos giros comerciales: una pollería, una carreta de mariscos y una barra fría. Cada intento le dejó experiencia y la certeza de que cocinar también era una de sus pasiones.

La idea de vender tacos de camarón surgió de la manera más sencilla: preparando botanas en reuniones familiares.

"Si algún día pones un negocio de esto, te va a ir muy bien", le repetían sus seres queridos. Aquellas palabras terminaron por convertirse en el impulso que necesitaba para dar el siguiente paso

El proyecto inició con un amigo, a quien apoyó desde el principio. Cuando éste decidió retirarse, Jafet tomó la estafeta y comenzó a desarrollar una propuesta propia basada en ingredientes frescos, atención cercana y recetas que hoy distinguen a La Norte.

Ingeniería de día, cocina desde el amanecer

Pocos imaginan que detrás de cada taco servido también hay un ingeniero civil. Jafet continúa ejerciendo su profesión como supervisor en la autopista Mazatlán-Culiacán, una responsabilidad que combina diariamente con el negocio familiar.

Su jornada comienza alrededor de las 5:30 de la mañana. Antes de trasladarse a la obra, instala la carreta, organiza la producción y deja todo listo para que las colaboradoras continúen con el servicio. Después de cumplir con su trabajo como ingeniero, regresa a casa, donde la jornada todavía está lejos de terminar.

Junto con su esposa prepara la producción del día siguiente, limpia utensilios y organiza los insumos. En ocasiones, el trabajo concluye hasta la medianoche.

Lejos de verlo como un sacrificio, considera que la disciplina es parte esencial de cualquier proyecto que aspire a crecer.

Visión de crecimiento: La meta de Jafet es abrir un segundo punto de venta o establecer un local fijo en los próximos dos años.

Un menú pensado para sorprender

En La Norte el menú apuesta por la sencillez, pero también por ofrecer algo diferente.

Los clientes pueden encontrar tacos y quesadillas de camarón, pescado o marlín, además de una de las especialidades de la casa: la planchada, una preparación con dos tortillas fritas, queso gratinado y la proteína elegida por el comensal.

Cada platillo es elaborado con productos de primera calidad y una producción que se realiza en casa para garantizar higiene.

La ubicación también ha sido un aliado inesperado. La sombra de un gran árbol y el ambiente tranquilo de la zona convierten la visita en una pausa agradable dentro del ritmo acelerado de la ciudad.

La escultura en hielo es otra de las pasiones de Jafet, aquí posando con una de sus creaciones.

El arte también forma parte de su vida

La cocina y la ingeniería no son las únicas facetas de Jafet. Desde hace años desarrolla otra habilidad poco común: la escultura en hielo y en materiales epóxicos, una actividad que le ha permitido participar en diversos proyectos artísticos.

Uno de los más significativos fue colaborar en la creación de la estatua de Pedro Infante que actualmente se encuentra en el Museo de Guamúchil, una obra que representa un importante símbolo para los admiradores del ídolo sinaloense.

Para Jafet, crear una escultura y preparar un platillo tienen algo en común: ambos requieren paciencia, precisión y atención a los detalles.

Un negocio con raíces familiares

La historia de emprendimiento también tiene un origen familiar. Su madre, Marina Camacho, propietaria de un taller de costura con más de una década de trayectoria, le enseñó desde pequeño el valor del trabajo, la constancia y la perseverancia.

Hoy esos principios siguen presentes en La Norte, donde además participan dos colaboradoras y, durante los fines de semana, su esposa se suma a la atención del negocio.

Más allá de vender alimentos, Jafet procura que cada cliente sea recibido como un invitado. Las conversaciones, el trato amable y el ambiente relajado forman parte de una experiencia que, asegura, ha sido clave para que muchos regresen.

Construir un sueño, un cliente a la vez

Aunque reconoce que los resultados económicos todavía están en proceso de consolidarse, Jafet mantiene una visión optimista.

Su meta es posicionar el negocio, fortalecer la clientela y, en un plazo de dos años, abrir un segundo punto de venta o establecerse en un local fijo con mayor capacidad.

Para él, el éxito no llega únicamente con largas jornadas de trabajo, sino con la confianza que cada cliente deposita en su proyecto.

Entre planos de construcción, esculturas y recetas preparadas desde el amanecer, Jafet Camacho continúa edificando una historia donde el esfuerzo cotidiano tiene un propósito claro: demostrar que los sueños también se construyen con disciplina, creatividad y el deseo de ofrecer siempre lo mejor.