Francisco Javier Gómez Elizalde, chef y emprendedor en Culiacán, impulsa Wings Zone en la colonia Alamedas. Tras un accidente que casi le arrebata un pie, transformó su vida para crear un negocio familiar de alitas, boneless y comunidad
Por: Francisco Castro
Culiacán, Sinaloa.- En la colonia Alamedas, al norte de la ciudad, un nuevo aroma comienza a hacerse familiar entre los vecinos. Es el de Wings Zone, un emprendimiento que no solo sirve alitas, boneless y hamburguesas, sino también una historia de resiliencia, familia y segundas oportunidades.
Francisco Javier Gómez Elizalde tiene 35 años y una vida ligada a la gastronomía desde la infancia. Formado como chef, recuerda que desde los 8 o 9 años ya se involucraba en puestos de hot dogs, taquerías y pizzerías.
Un accidente que abrió otra puerta
Esa curiosidad temprana lo llevó a estudiar gastronomía y a trabajar en diversos restaurantes, donde aprendió desde parrilla hasta mariscos y pastas. Sin embargo, el rumbo de su vida cambió tras un accidente que lo alejó de las cocinas profesionales.
“Me caí de una casa, fue muy fuerte. Estuve a punto de perder el pie”, recuerda. Las secuelas le impiden permanecer de pie por largos periodos o recorrer grandes distancias, lo que lo llevó a replantear su futuro.
Lejos de significar un final, la lesión se convirtió en el punto de partida de un nuevo proyecto. Con su experiencia culinaria y la necesidad de trabajar desde casa, Francisco decidió emprender en su propio espacio.
Así nació Wings Zone, un concepto que él mismo define como “sabor de barrio”, una propuesta que busca acercar comida rápida con identidad local y precios accesibles.
Sabor, familia y nuevas ideas
El menú combina clásicos de comida rápida con toques personales: alitas, boneless, hamburguesas y una propuesta innovadora traída desde Mazatlán, los salchitacos, un antojo callejero que comienza a ganar popularidad en Culiacán.
El proyecto no es individual. Su familia se ha convertido en el principal soporte: su madre, su padre, su novia y su sobrino participan activamente en la operación diaria del negocio.
Detrás del sabor también hay una historia emocional. Francisco reconoce que este proyecto está marcado por vivencias personales profundas, entre ellas la pérdida de un primo cercano, chef de profesión, quien influyó en su amor por la cocina.
De la adversidad a la reconstrucción personal
El camino no ha sido sencillo. Francisco también reconoce que su pasado estuvo marcado por etapas difíciles que hoy observa con distancia y aprendizaje. Sin embargo, asegura que emprender le ha permitido reconstruirse y enfocarse en una nueva versión de sí mismo.
“Para hablar del barrio no siempre tienes que hablar de lo malo. También hay cosas buenas”, reflexiona.
El negocio, ubicado en Paseo de los Abetos, entre Paseo Valencia y Paseo La Alameda, opera de viernes a domingo, de 2:00 de la tarde a 10:00 de la noche, con servicio a domicilio en colonias cercanas y opción para recoger pedidos.
Más que un punto de venta, Wings Zone busca convertirse en un espacio de convivencia en Alamedas, donde vecinos puedan reunirse, comer y sentirse parte de algo cercano.