La historia de “Don Güero de las fresas”: tiene 23 años endulzando las esquinas de Costa Rica

Con disciplina diaria y trato cercano a sus clientes, "el güero de las fresas" se ha ganado el cariño de toda la sindicatura de Costa Rica y sus alrededores con la venta de frutos de temporada desde hace más de 23 años

Por: Erick Valenzuela

Luis Aguirre Lizárraga llega casi todos los días a la esquina de las calles Ingenio e Independencia, en el corazón de la sindicatura de Costa Rica. Ahí pone su mesa, acomoda las charolas de fresa y empieza a vender alrededor de las ocho de la mañana.

Se va cuando se acaba el producto, sea a las tres de la tarde o a las seis. Desde el año 2003 ha hecho de esa esquina su lugar de trabajo. Le dicen "Don Güero".

Una idea que cambió su vida para bien

El negocio nació casi por accidente. Un compadre se había quedado con veinte cajas de fresa y no sabía qué hacer con ellas. "Compadre, ¿qué vamos a hacer con esta fresa?", le preguntó.

"Pues yo le ayudo a cortar, vámonos a vender", respondió Don Güero. "Vámonos para Costa Rica"; Llegaron sin saber qué iba a pasar. A la una de la tarde ya habían vendido los 250 kilos. Nadie en ese rincón de la ciudad había visto antes a alguien vender fresa así, en plena calle.

Prueba y error hasta llegar a donde está

De ahí a la fecha no ha parado. Al principio cargaba la fruta en bolsas, caminaba la cuadra mientras su esposa cuidaba la mesa, y vendía el litro en diez pesos, cuando todavía circulaba el billete verde.

Probó suerte en otra esquina, donde pidió permiso para instalarse. "Sí, no más no me tape el camino", le dijeron. Tiempo después tuvo un tropiezo y terminó instalándose donde está ahora, hace ya seis o siete años, aunque la mayoría de sus veintitrés años de oficio los ha hecho prácticamente ahí mismo.

Productos de temporada

Su semana sigue el calendario de la fruta más que el del reloj. La fresa manda de diciembre a mayo; después entra la ciruela, que dura poco, y enseguida el lichi. En los meses de más calor cambia a verdura: calabaza, ejote, pepino blanco y septiembre y octubre descansa, y en diciembre vuelve a empezar.

Hay clientas que si no lo ven, preguntan por él antes de comprarle a otro puesto: "¿No ha venido Don Güero?", "Hasta mañana que venga Don Güero", cuenta que dicen. Hay quien lo saluda solo por pasar enfrente: "Eh, compa güero", "Don güero", así lo nombran en la calle. 

Y cuando alguien le compra varios vasos seguidos, "Don Güero" agarra un pilón y se lo da de regalo, sin que se lo pidan. Es una costumbre que ha mantenido todos estos años y es parte de por qué la gente sigue llegando.

"Don Güero" ya no es solo el que vende fresa en Costa Rica. Es, para quienes pasan por ahí, un nombre tan conocido como cualquier punto de referencia del barrio.

 

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