Con apenas 11 años, Lauro Karin Torres Ruiz representó a Sinaloa en el Parlamento Infantil de México, donde presentó una propuesta para impulsar el buen uso de la tecnología entre niñas, niños y adolescentes. Más allá del reconocimiento, su mayor convicción es demostrar que la voz de la infancia también puede generar cambios.
A sus 11 años, Lauro Karin Torres Ruiz ya sabe lo que significa hablar frente a cientos de personas.
También sabe lo que es defender una idea en la Cámara de Diputados y representar a todo un estado. Pero, cuando habla de esa experiencia, no presume el escenario ni el reconocimiento. Lo primero que recuerda son las personas que conoció.
"Fue una experiencia muy maravillosa. Conocí a muchos niños muy talentosos de diferentes estados del país, muy buenas personas que traían demasiadas buenas propuestas", cuenta con una sonrisa para Tus Buenas Noticias.
Hace apenas unos días terminó la primaria en la Escuela Dr. Ruperto L. Paliza, en el Centro de Culiacán. Se graduó con un promedio de 9.8, el mejor de su generación, que incluso lleva su nombre como reconocimiento a su desempeño académico.
En unas semanas iniciará una nueva etapa en la Secundaria Jesusita Neda, pero antes de cerrar este ciclo vivió una experiencia que difícilmente olvidará.
Lauro fue seleccionado para representar a Sinaloa en el Parlamento Infantil, donde presentó una propuesta enfocada en un tema que considera urgente: enseñar a niñas, niños y adolescentes a utilizar mejor la tecnología.
Propuesta de Lauro para el uso responsable de la tecnología
Para él, el problema no es la tecnología, sino la manera en que muchas veces se utiliza.
"La tecnología tiene demasiadas posibilidades, pero siento que no la estamos aprovechando al cien por ciento con las tendencias de las redes sociales y todo eso".
Su propuesta fue clara: que madres, padres de familia y docentes reciban capacitación para orientar a las nuevas generaciones sobre el uso responsable de las herramientas digitales.
"Ellos son quienes pueden enseñarnos cómo utilizar correctamente la tecnología", comparte.
La idea llegó hasta la Cámara de Diputados, en la Ciudad de México, donde Lauro expuso su iniciativa frente a aproximadamente 400 personas.
Lejos de sentirse intimidado, disfrutó cada minuto.
"No me sentí presionado ni nada. Fueron muy bonitos conmigo", dice.
Al terminar su participación recibió comentarios positivos por parte de quienes escucharon su intervención.
"Me dijeron que era un muy buen tema porque en este siglo la tecnología forma parte de la vida diaria de todos", comparte.
Curiosamente, él mismo es usuario frecuente de la tecnología. La utiliza para investigar tareas escolares, estudiar y también para entretenerse. Incluso reconoce que la inteligencia artificial se ha convertido en una aliada para desarrollar ideas.
"La uso como una herramienta para estudiar. Me da muchas ideas creativas cuando me dejan tareas, pero no hago exactamente lo que me dice. Me apoyo en algunas cosas y el resultado final lo hago yo".
Esa forma de pensar refleja la madurez con la que enfrenta los retos. Quizá por eso no sorprende que también forme parte de la Red de Impulsores de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, donde participa proponiendo acciones para fortalecer el respeto a los derechos de la infancia.
La voz de la infancia
Ahí encontró otra causa que hoy defiende con convicción: que la opinión de los niños sea tomada en serio.
"Muchas personas adultas creen que la palabra de los niños no cuenta".
Él piensa exactamente lo contrario.
"Dicen que los niños somos el futuro de México, pero en realidad no; somos el presente. Nosotros también podemos alzar la voz con propuestas muy buenas y tenemos derecho a que nos escuchen", dice.
Esa frase resume buena parte de su forma de ver la vida.
Por eso participa constantemente en convocatorias académicas y sociales. No siempre gana, reconoce, pero tampoco se desanima.
"Hay veces que no te seleccionan, pero son cuestiones de la vida. Sé que hay muchas oportunidades más", reconoce.
Lejos de frustrarse, cada intento fortalece su confianza.
"Siempre pienso que me va a ir bien en otra oportunidad".
Además de destacar en la escuela, Lauro practica tochito bandera en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Sueña con convertirse algún día en deportista de alto rendimiento, aunque también imagina otros caminos. Le gustaría ser biólogo marino, estudiar gastronomía, ejercer como abogado o incluso convertirse en empresario.
"Estoy muy abierto a las posibilidades", comenta y esa apertura es la misma que intenta contagiar a otros niños.
Cada vez que puede, los invita a participar, a levantar la mano y a expresar sus ideas.
"Que no tengan miedo de ser escuchados. Si en un lugar no los escuchan, vayan a otro, porque siempre habrá un espacio para los niños, niñas y adolescentes".
Curiosamente, cuando habla de valentía también admite que tiene miedo. Las serpientes y los reptiles son, dice entre risas, algo que simplemente no puede ver ni en fotografías.
Pero esos temores no le impiden enfrentar los desafíos importantes.
Porque Lauro ha entendido algo que muchos adultos todavía están aprendiendo: tener miedo no significa quedarse callado.
A sus 11 años ya descubrió que las palabras también pueden abrir puertas, inspirar cambios y llegar hasta donde antes parecía imposible.
Y mientras siga creyendo que la voz de la infancia merece ser escuchada, seguramente este Parlamento Infantil será apenas el primero de muchos escenarios donde continuará representando no solo a Sinaloa, sino a todos aquellos niños que saben que sus ideas también pueden transformar el país.