En el podcast ¿No pasa nada?, Cecilia Dennise comparte una historia marcada por la adicción, la culpa y la recuperación, un relato que muestra cómo el consumo de sustancias no solo destruye a quien las usa, sino también a quienes más ama
Cuando Cecilia Dennise vio por primera vez a su hija recién nacida, el mundo se le vino abajo. Durante el embarazo, los estudios médicos no habían mostrado ninguna señal de alarma. Sin embargo, en la sala de parto, mientras sostenían a la bebé frente a ella, notó algo que jamás olvidaría: su pequeña tenía una malformación en los labios.
“Cuando me la enseñan llorando y veo que tiene sus labios separados, yo no la quería abrazar. Decía: ‘Es que mi esposo no la va a querer’”, recuerda entre lágrimas en el podcast ¿No pasa nada?.
La bebé permaneció tres días en incubadora. Al recibir el alta médica, Cecilia escuchó una frase que marcaría su vida para siempre: “Tu niña nació así a causa de las drogas”.
Aquel momento fue el inicio de una profunda reflexión sobre los años de consumo que habían afectado no solo su propia existencia, sino también la de su hija.
El dolor de una madre
Años después, Cecilia continúa enfrentando el peso emocional de las decisiones tomadas durante su adicción.
“Todos los días que miro a mi hija, todas las mañanas que abro mis ojos y la veo dormida, a veces me siento tan mal porque digo: ‘Le eché a perder su vida’”, confiesa.
La mujer reconoce que una de sus mayores preocupaciones es el futuro de la niña, especialmente por el rechazo y las dificultades sociales que podría enfrentar.
“Le van a hacer bullying en la escuela, le van a decir cosas. Ya de pequeña, en algunas fiestas, los niños no quieren jugar con ella”, relata.
Para Cecilia, el dolor más grande es saber que su hija era completamente inocente.
“¿Y qué hice? Le hice eso a alguien que es un ser indefenso. Mi hija era inocente de mí, de mi drogadicción, de mi perdición”.
Una adicción que destruyó vínculos familiares
La historia de Cecilia también refleja cómo el consumo de drogas afecta a todo el entorno familiar. Mientras ella se hundía en la dependencia, su madre vivía en constante angustia.
“Mi mamá no dormía. Mi mamá lloraba en el sillón pensando que me iban a matar o que ya estaba desaparecida y nadie me encontraba”, recuerda.
Con el tiempo, la necesidad de conseguir sustancias la llevó a cometer actos que hoy reconoce con vergüenza.
“Empecé a robarle a mi mamá. Lo poco o mucho que tenía, se lo quitaba para comprar droga”.
Además, permaneció en una relación tóxica con una persona que, según relata, la presionaba constantemente para conseguir dinero y seguir consumiendo.
“Era un círculo vicioso. Yo ya no quería estar con esa persona, pero no sabía cómo salir de ahí”.
Cuando la droga se convirtió en prioridad
Uno de los momentos más dolorosos que Cecilia comparte es reconocer cómo la adicción llegó a ocupar el lugar más importante de su vida, incluso por encima de su propia hija.
La mujer relata que utilizaba dinero destinado a los alimentos de la niña para comprar sustancias y que, en numerosas ocasiones, llegaba tarde por ella al kínder.
“A veces del dinero de los lonches que le tenía que dar a mi hija lo agarraba para consumir. A veces no iba por ella y me estaba esperando en la escuela”.
También admite haber tenido comportamientos agresivos y negligentes.
“Jaloneaba a mi hija, le decía ‘apúrate’. Me portaba muy mal con ella. Fui muy mala madre”.
En otros momentos prefería dejarla con familiares para poder seguir consumiendo.
“No quería tenerla conmigo porque quería estar consumiendo aquí y allá. Suena cruel, pero así era”.
El espejo que le mostró la realidad
Paradójicamente, uno de los episodios que más la impactó ocurrió al observar el deterioro de otra persona cercana.
Recuerda cuando acudió con su madre a un hospital después de que personal de trabajo social reportara que una mujer no había acudido a alimentar a su bebé. Al llegar, la encontró completamente afectada por las drogas.
“No podía hablar, tenía la mandíbula trabada”, relata.
La escena la sacudió profundamente
“Me dieron ganas de decirle: ‘Ya despierta, por favor. La bebé va a sufrir toda la vida por tu uso de las drogas’”.
Con el tiempo comprendió que aquellas palabras también describían su propia realidad.
Una historia de recuperación y esperanza
Hoy, Cecilia Dennise comparte su testimonio con el propósito de advertir sobre las consecuencias reales del consumo de drogas y de demostrar que la recuperación es posible.
Su historia nos recuerda que las adicciones no afectan únicamente a quien consume, sino que dejan huellas profundas en hijos, padres, hermanos y seres queridos.
A través de su participación en el podcast ¿No pasa nada?, busca que otras personas identifiquen a tiempo los riesgos de la dependencia y encuentren la fuerza para pedir ayuda antes de que las consecuencias sean irreversibles.
“Las drogas no solo te destruyen a ti. También lastiman a quienes más amas”, es la lección que hoy comparte una mujer que logró salir de la oscuridad y convertir su experiencia en un mensaje de prevención y esperanza.