Con el respaldo de su familia y mucha perseverancia, Ana María abrió un depósito dental, donde atiende a colegas mientras ejerce su profesión
Por: Victoria Herrera
Culiacán, Sinaloa.- Entre consultorios, proveedores, pacientes y una familia que siempre la impulsa a seguir adelante, Ana María ha construido un proyecto que refleja su amor por la odontología y su deseo de facilitar el trabajo de otros profesionales de la salud dental en Culiacán.
Desde pequeña tuvo claro qué quería ser. Mientras otros niños soñaban con diferentes profesiones, ella esperaba con emoción las visitas de los dentistas a su escuela y acompañaba a una prima a sus consultas. Ahí nació una vocación que la acompañó durante años hasta convertirse en realidad.
Desde que estaba en el kínder me llamaba mucho la atención cuando iban los dentistas a la escuela. Yo decía: de grande quiero ser dentista”, recuerda.
La idea de abrir un depósito dental surgió en 2023 durante una conversación con su padre. Lo que comenzó como una pregunta terminó convirtiéndose en un proyecto familiar que abrió sus puertas el 24 de abril de ese mismo año sobre el boulevard Las Torres.
El apoyo de sus padres fue fundamental para dar el primer paso. Gracias a ellos encontró el impulso para buscar proveedores, surtir mercancía y comenzar una aventura empresarial que hoy combina con su trabajo en consultorio.
Como muchos emprendedores, ha enfrentado temporadas difíciles. Hubo momentos en los que las ventas disminuyeron considerablemente y llegó a cuestionarse si debía continuar. Sin embargo, cada vez que aparece el desánimo, encuentra fuerza en las personas que la rodean.
Hay veces en las que siento todo muy difícil, pero mi familia siempre me recuerda que son rachas y que hay que seguir adelante”, comparte.
Una alternativa más cercana
Además de los productos básicos para consultorios, como guantes, anestésicos, agujas y material desechable, el negocio se ha convertido en una alternativa cercana para los dentistas del sector o que incluso vienen desde Aguaruto o Costa Rica, quienes antes debían trasladarse hasta el centro de la ciudad para abastecerse.
Con el paso de los años también ha formado relaciones de confianza con sus clientes, algunos de los cuales ya son visitantes frecuentes y parte importante de la historia del negocio.
Para Ana María, emprender no significa no tener miedo, sino avanzar a pesar de él. Por eso, el mensaje que comparte con quienes sueñan con iniciar un proyecto es sencillo: atreverse a dar el primer paso.
Porque detrás de cada venta, cada paciente y cada nuevo reto, sigue estando aquella niña que soñaba con ser dentista y que hoy demuestra que la perseverancia, acompañada de una familia que cree en ti, puede abrir muchas puertas.