La dedicación y consagración del nuevo templo en la colonia Independencia en Culiacán marcó un hecho histórico para la comunidad, al convertir años de esfuerzo, fe y trabajo colectivo en un refugio de esperanza, fraternidad y encuentro con Dios
Por: Juan Madrigal
Culiacán, Sinaloa. - Las campanas repicaron con alegría, las familias se reunieron en oración y cientos de corazones compartieron días llenos de fe, gratitud y esperanza. Así se vivieron las Fiestas Patronales de la Capilla de la Santísima Trinidad, una celebración que este año adquirió un significado histórico al enmarcarse en la Misa de Dedicación del Templo y Consagración del Altar, un acontecimiento que quedará grabado para siempre en la memoria de quienes han sido parte de esta historia de fe, perseverancia y amor comunitario.
La Capilla de la Santísima Trinidad celebra la dedicación de su templo y la consagración de su altar
Bajo el lema "Que seamos uno como Tú" (Jn 17, 21), los fieles se prepararon durante varios días a través de la novena y de encuentros de reflexión y oración que les permitieron vivir este acontecimiento con un auténtico sentido espiritual.
Cada jornada fortaleció el llamado de la Santísima Trinidad a construir una comunidad unida, solidaria y comprometida con el amor al prójimo.
Lo que durante años fue una oración constante y un anhelo compartido, se ha convertido en una realidad que transforma vidas.
La dedicación y consagración del nuevo templo significó mucho más que la bendición de un edificio; representó la culminación de un sueño colectivo y el nacimiento de un hogar espiritual donde las generaciones presentes y futuras podrán encontrarse con Dios, fortalecer sus valores y crecer en fraternidad.
La celebración reunió a niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores en un ambiente de alegría y participación. Las misas, la novena, la kermés, el programa cultural y los espacios de convivencia demostraron que la fe también se construye compartiendo, sirviendo y caminando juntos.
Entre antojitos, sonrisas y momentos de oración, las fiestas patronales recordaron que la Iglesia es una familia que se fortalece en el encuentro.
Cada actividad se convirtió en una oportunidad para estrechar lazos, renovar amistades y reafirmar el compromiso de acompañarse mutuamente en el camino de la vida.
Uno de los momentos más significativos fue la solemne ceremonia presidida por el Obispo de Culiacán, Mons. Jesús José Herrera Quiñónez. La unción del altar y de las paredes con Santo Crisma, así como la firma del acta oficial de consagración, marcaron para siempre este recinto como un lugar dedicado al encuentro con Dios y al servicio de su pueblo.
La construcción del templo, posible gracias a la generosa donación de la familia Coppel y al esfuerzo de muchas personas que nunca dejaron de creer, representa mucho más que una obra material.
Es un legado de fe, amor y servicio que seguirá acompañando la vida de miles de familias y fortaleciendo el tejido comunitario de Culiacán.
El presbítero Luis Armando Rábago Moreno, párroco de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, parroquia a la que pertenece la Capilla de la Santísima Trinidad, destacó que este nuevo espacio nace con la misión de acompañar espiritualmente a las familias y fortalecer la vida comunitaria: un lugar donde cada persona pueda encontrar paz, esperanza y cercanía con Dios; donde las alegrías se compartan, las cargas se vuelvan más ligeras y nadie tenga que caminar solo, porque siempre habrá una comunidad dispuesta a escuchar, acompañar y servir con amor.
Capilla Santísima Trinidad: un legado de fe que inspira a nuevas generaciones en Culiacán
La Capilla de la Santísima Trinidad es el reflejo de una comunidad que aprendió que los grandes sueños se construyen con perseverancia, unidad y confianza en Dios. Actualmente las misas se celebran de martes a viernes a las 5:00 p.m., y los domingos a las 8:45 a.m. y 1:30 p.m.
Sus muros resguardan años de oración, esfuerzo y esperanza compartida, pero también el compromiso de seguir sembrando fraternidad, solidaridad y servicio entre las familias.
Y mientras sus puertas permanecen abiertas para recibir a todos, la comunidad continúa elevando una misma oración: que la Santísima Trinidad siga bendiciendo este hogar donde la esperanza encuentra abrigo, la paz florece y el amor se multiplica en cada encuentro.
Desde la colonia Independencia, la luz de este templo se proyecta más allá de sus muros. Su historia recuerda que cuando las personas se unen alrededor de la fe, la solidaridad y el servicio, son capaces de transformar los sueños en realidad y construir un legado que, generación tras generación, sigue iluminando corazones.