Hace nueve años llegó desde la sierra de San Ignacio con una receta familiar y muchas ganas de salir adelante. Hoy, Maribel Ojeda vende hasta 200 piezas de pan artesanal y se ha convertido en un referente en La Cruz de Elota.
Por: Yolanda Tenorio
Elota, Sinaloa.- El aroma del pan recién horneado forma parte de las mañanas en La Cruz de Elota. Detrás de ese olor que mezcla harina, tradición y esfuerzo se encuentra Maribel Ojeda León, una mujer emprendedora que transformó una receta familiar aprendida en la sierra de Sinaloa en un negocio que hoy es reconocido por decenas de familias.
Originaria de Guasimillas, San Ignacio, Maribel llegó hace nueve años a La Cruz en busca de mejores oportunidades. Lo hizo con poco equipaje, pero con un conocimiento invaluable: la elaboración de pan artesanal y empanadas caseras.
Pan artesanal en La Cruz de Elota: una tradición que nació en la sierra de San Ignacio
Antes de convertirse en emprendedora, Maribel preparaba pan únicamente para el consumo de su familia.
Sin embargo, al establecerse en La Cruz de Elota comprendió que ese conocimiento podía convertirse en una fuente de ingresos para apoyar a su hogar.
Comenzó elaborando empanadas de calabaza, que vendía caminando de casa en casa y visitando pequeños negocios del municipio.
Con dedicación y constancia, sus productos comenzaron a ganar popularidad.
Los clientes recomendaban su pan por el sabor casero, la calidad de los ingredientes y la tradición que conservaba cada receta.
Hoy, muchos de sus compradores ya no esperan a que salga a vender: hacen pedidos con anticipación o acuden directamente a buscar sus productos.
El secreto detrás del éxito del pan casero de Maribel
La variedad de productos que ofrece ha crecido con los años.
Actualmente elabora:
- Empanadas de calabaza
- Empanadas de piloncillo
- Conchitas
- Pan de queso Philadelphia
- Pan de Nutella
- Pan de jamón
- Pan tradicional
- Coricos sinaloenses
Cada pieza conserva el sabor artesanal que aprendió desde niña en Guasimillas, donde el pan se cocinaba en tradicionales hornos de piedra.
Al llegar a La Cruz comenzó horneando en la estufa de su hogar, hasta que logró adquirir un horno más grande mediante pagos en abonos.
Ese esfuerzo marcó un antes y un después en su producción.
La historia de una mujer emprendedora que salió adelante gracias al pan
El trabajo de Maribel inicia desde temprano.
Desde las seis de la mañana comienza a preparar la masa, organizar ingredientes y hornear los pedidos que entregará durante el día.
Para las nueve y media de la mañana gran parte de la producción ya está lista.
Durante sus primeros años recorría gran parte del poblado para vender.
Salía desde la zona de las vías del tren hasta el centro de La Cruz ofreciendo sus productos.
"Gracias a Dios vendíamos todo, nunca nos quedaba una sola pieza", recuerda.
Actualmente trabaja principalmente sobre pedido, una estrategia que le permite evitar desperdicios y garantizar frescura en cada entrega.
Pan artesanal hecho en Sinaloa: hasta 200 piezas por jornada
En los días de mayor actividad, Maribel utiliza alrededor de 10 kilos de harina, suficientes para producir hasta 200 piezas de pan artesanal.
La demanda ha crecido tanto que prácticamente toda su producción encuentra comprador.
Uno de los cambios más importantes en su negocio fue la incorporación de una batidora eléctrica industrial, una herramienta que le permitió aumentar la capacidad de producción y reducir el esfuerzo físico.
Durante años amasó completamente a mano.
Aunque reconoce que disfruta el método tradicional, también entiende que la tecnología puede convertirse en una aliada para los pequeños emprendedores.
"Con la batidora soy más eficiente, puedo sacar más rápido los pedidos y atender mejor a mis clientes", explica.
Mujeres emprendedoras en Sinaloa: el ejemplo de Maribel Ojeda
Además de elaborar pan, Maribel participa junto a su familia en la venta de alimentos como:
- Tacos de carnitas
- Huaraches
- Gorditas
- Antojitos tradicionales
Para ella, cada pedido representa una oportunidad para fortalecer la economía familiar.
Su historia refleja la realidad de muchas mujeres sinaloenses que han encontrado en los oficios tradicionales una forma de generar ingresos y construir un patrimonio.
El pan artesanal que se convirtió en un símbolo de La Cruz de Elota
Más allá de la venta de alimentos, el trabajo de Maribel representa la conservación de una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.
Cada concha, empanada o corico lleva consigo parte de la historia de Guasimillas, de la sierra de San Ignacio y de una mujer que decidió apostar por el trabajo honesto.
Mientras su horno siga encendido, el aroma del pan artesanal en La Cruz de Elota seguirá llegando a las calles del municipio, recordando que detrás de cada pieza existe una historia de esfuerzo, perseverancia y amor por las tradiciones.
Porque para Maribel, el pan no solo alimenta: también une familias, conserva recuerdos y abre nuevas oportunidades.