A sus 63 años, Rosa Ana Tamayo sigue recorriendo las calles de Cosalá con una bandeja llena de gaznates, donas y trenzas. Después de 36 años vendiendo, su esfuerzo diario ya forma parte de la identidad del pueblo.
Por: Yolanda Tenorio
Cosalá, Sinaloa.- Hay personas que venden comida. Y hay personas que, sin darse cuenta, terminan formando parte de la historia de un pueblo.
Eso ocurre con Rosa Ana Tamayo Quintero, una mujer de 63 años que desde hace más de tres décadas recorre las calles de Cosalá ofreciendo gaznates, donas, trenzas y sapitos rellenos que ella misma prepara.
Su rutina comienza mucho antes de salir a vender. Cada día dedica varias horas a elaborar sus productos y, cuando todo está listo, toma su bandeja y recorre la misma ruta que ha seguido durante años.
"Ya todos me conocen", comenta con una sonrisa.
Rosa Ana Tamayo y una tradición de 36 años en las calles de Cosalá
Lo que hoy es una tradición comenzó por necesidad.
Hace 36 años decidió preparar donas para vender y generar ingresos para su familia. Al ver que tenían buena aceptación, amplió su oferta con gaznates, trenzas y otros antojitos que rápidamente conquistaron el gusto de sus clientes.
Desde entonces, no ha dejado de caminar las calles del municipio.
Su recorrido es ya una imagen habitual para quienes viven en Cosalá.
Gaznates, donas y antojitos que forman parte de la comunidad
Rosa Ana prepara diariamente alrededor de 40 gaznates, 50 donas, 10 sapitos rellenos y 10 trenzas.
La respuesta de los clientes suele ser la misma: su bandeja regresa vacía.
Esa aceptación le permite continuar con una actividad que, aunque exige esfuerzo físico, también le brinda satisfacción.
"Todo se vende", asegura.
Una mujer trabajadora que inspira con su ejemplo
Además de vender antojitos por las tardes, por las mañanas colabora con su hija en la elaboración de tamales de puerco y de elote.
A pesar del cansancio acumulado por años de trabajo y de las largas caminatas, Rosa Ana continúa adelante con determinación.
Actualmente tiene tres nietos a su cargo y sigue encontrando motivos para levantarse cada día y continuar trabajando.
Los gaznates de Rosa Ana, una tradición que sigue viva
La preparación de sus famosos gaznates requiere paciencia y dedicación.
La masa es similar a la de las donas, pero el proceso cambia cuando la enrolla cuidadosamente en pequeños moldes, los fríe hasta obtener una textura crujiente y finalmente los rellena con una mezcla elaborada con leche, vainilla y otros ingredientes.
Cada pieza lleva el sabor de la tradición y la experiencia acumulada durante décadas.
Más que antojitos, una historia de perseverancia
Detrás de cada gaznate, dona o trenza que vende, hay años de trabajo, sacrificio y constancia.
Rosa Ana no solo ofrece antojitos caseros. También comparte una historia de esfuerzo que ha acompañado a varias generaciones de habitantes de Cosalá.
Y mientras sus clientes sigan esperándola en las calles, ella continuará caminando con su bandeja llena de sabor, tradición y esperanza.