Desde la colonia Finisterra, al sur de Culiacán, el profesor Kevin Moragrega impulsa una escuelita de fútbol formativo que combina experiencia, inclusión y trabajo comunitario con niñas, niños y jóvenes
Por: Francisco Castro
A sus 26 años, Kevin Eder Moragrega Urías ya entiende que el fútbol no siempre lleva a la primera división, pero sí puede abrir otras canchas igual de valiosas.
Con esa convicción, en marzo de 2021 fundó la escuelita Club Deportivo Moragrega, un proyecto formativo que opera en la cancha del parque Finisterra y que está por cumplir cinco años de trabajo constante.
El origen es claro: una vida ligada al deporte. Desde niño, Kevin se formó en procesos competitivos de alto rendimiento, participó en fuerzas básicas —incluida la categoría Sub-15— y representó a Culiacán y Sinaloa en selecciones municipales, estatales y regionales.
Y aunque una lesión de rodilla frenó el sueño profesional, no rompió el vínculo con el fútbol.
De jugador a formador
Antes de emprender su propio proyecto, Kevin trabajó en otras escuelitas y se preparó académicamente con cursos y metodologías de enseñanza deportiva.
Durante más de tres años combinó estudio y experiencia práctica hasta tomar una decisión estratégica: crear una escuela con identidad propia, enfoque formativo y vocación social.
“El objetivo nunca fue solo competir”, explica. “Es formar niños y jóvenes, incluso desde cero”.
Hoy, el Deportivo Moragrega atiende a entre 60 y 70 alumnos varones, desde los tres hasta los 15 años, distribuidos en categorías que van desde chupones y pandas hasta infantiles y juveniles.
Inclusión dentro y fuera de la cancha
Uno de los sellos del proyecto es su enfoque incluyente. El club impulsa activamente el fútbol femenil y ha integrado equipos de niñas, jóvenes y hasta mamás.
En total, entre mujeres y niñas participan entre 25 y 30 personas, confirmando que el deporte —bien entendido— no distingue género ni edad.
En las categorías infantiles, el trabajo es mixto, con la meta de consolidar equipos femeniles propios en edades tempranas y juveniles. La apuesta es clara: formar, no excluir.
Un proyecto que crece con la comunidad
El Deportivo Moragrega no es un esfuerzo individual. Kevin cuenta con el apoyo de tres entrenadores: Luis Noriega, encargado de las categorías más pequeñas; Eduardo Gastélum, responsable de los juveniles; y Juan, entrenador de porteros.
Juntos cubren entrenamientos vespertinos que se extienden de lunes a viernes.
Aunque la mayoría de los alumnos proviene de Finisterra, también llegan jóvenes de colonias como Capistrano, Nakayama, Barrancos y Chulavista.
“El trabajo ha hablado por sí solo”, resume Kevin, con la serenidad de quien sabe que los resultados no siempre se miden en trofeos.
Aprender sin miedo al error
El mensaje final del profesor es directo: animarse. “Aquí llegan niños con talento y otros que no saben ni correr. Para eso estamos”.
En una cancha de barrio, Kevin Moragrega está construyendo algo más duradero que una tabla de posiciones: confianza, disciplina y comunidad. Y eso, en tiempos difíciles, ya es una victoria.