A sus 84 años, Armida Abitia López atiende diariamente su estanquillo en la colonia Sinaloa; un gesto solidario de Haciendo Magia Culiacán transformó un día gris en esperanza y gratitud
Por: Juan Madrigal
Culiacán, Sinaloa. - A veces la esperanza no hace ruido. Llega en silencio, justo cuando más se necesita. Así ocurrió en la colonia Sinaloa, donde un gesto lleno de amor transformó un día gris en un recuerdo luminoso para Armida Abitia López, una mujer de 84 años que sigue enfrentando la vida con dignidad, trabajo y una sonrisa sincera.
Un gesto oportuno llenó de luz a Armida en Culiacán
En una pequeña tiendita de barrio, de esas que parecen resistir al tiempo y guardar historias de lucha silenciosa, ocurrió algo extraordinario.
Armida jamás imaginó que aquel día en el que apenas había logrado vender 22 pesos terminaría convirtiéndose en un momento inolvidable.
Un día complicado, marcado por la preocupación de no tener dinero suficiente para comprar un medicamento indispensable.
Con constancia y orgullo, Armida atiende su estanquillo todos los días. Entre aguas, tés, galletas y botanas, continúa esforzándose por salir adelante con lo que sus manos aún pueden ofrecer. No se queja. No se rinde. Simplemente sigue.
Fue entonces cuando Haciendo Magia Culiacán, un grupo ciudadano que se dedica a cuidar y apoyar a quienes más lo necesitan, especialmente a adultos mayores que aún trabajan para subsistir, apareció como un verdadero rayo de luz. Armida se convirtió así en la última persona bendecida de este 2025, y su reacción conmovió a todos.
“Estoy muy agradecida con Haciendo Magia. Me sorprendieron; ese día solo había vendido 22 pesos. El apoyo que me dieron me cayó de perlas, no lo podía creer porque llegó cuando menos me lo esperaba. Muchas gracias. Dios los bendiga siempre”, expresó con la voz entrecortada por la emoción.
La señora Armida abre su estanquillo de lunes a sábado, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, sobre la calle Colibrí #1682, casi esquina con Adolfo López Mateos, a un costado del Jardín de Niños Héroes de Chapultepec, en la colonia Sinaloa. Ahí permanece, fiel a su rutina, observando la vida pasar con una alegría que contagia.
“Venda o no venda, aquí estoy, viendo los carros que van y vienen”, comentó entre risas esta carismática abuelita.
A su edad, Armida no solo trabaja: inspira. Es ejemplo de fortaleza, resiliencia y amor por la vida. Quienes la visitan no solo compran un producto, se llevan una charla cálida, una sonrisa sincera y la lección de que nunca es tarde para seguir luchando con dignidad.
Si andas por el sector, no dudes en visitarla y hacerle consumo. Seguramente volverás. Armida es de esas personas que te roban el corazón con su trato amable y su espíritu admirable.
Que la sorpresa a Armida nos recuerde que siempre hay oportunidades para sembrar esperanza a nuestro alrededor, para tender la mano sin esperar nada a cambio y para descubrir la magia que surge cuando cuidamos a los demás.
Cada gesto de bondad deja una luz que nunca se extingue, y cada acto de solidaridad transforma la realidad en un lugar más humano y lleno de posibilidades. Que nunca dejemos de creer en el poder de ayudar: ahí, en esa acción, nace la verdadera magia.