Con más de 30 sabores, los helados artesanales "Ade", ya se ha convertido en unos de los favoritos en los bazares de la ciudad, su creadora los elabora y vende por toda la ciudad.
A Yadira Angulo Machado todos la conocen como Yadi. Es amable, de voz tranquila y mirada firme, como esas personas que aprendieron desde niñas a trabajar sin quejarse.
Su historia con los helados empezó en la casa donde creció, viendo a su mamá, doña Adelina, vender dulces y heladitos para sacar adelante a sus tres hijos.
“Mi mamá vendía heladitos porque no alcanzaba el dinero”, recuerda Yadi y lo comparte para Tus Buenas Noticias.
Aquellas imágenes regresaron muchos años después, cuando ella misma empezó a hacer helados en casa.
“Cada que los hacía me acordaba de mi mamá… y es muy cansado”.
Esa sensación de admiración y agradecimiento la llevó a tomar una decisión que marcaría su emprendimiento.
“Le voy a poner Ade”, dijo. Era la forma más sencilla de honrar a la mujer que le enseñó el valor del esfuerzo sin proponérselo. “Gracias a Dios todavía la tengo conmigo”, dice con orgullo.
Yadi transforma su historia familiar en un negocio exitoso
El emprendimiento nació por casualidad, un día en el que Yadi quería un helado y no encontró ninguno cerca. Tenía 200 pesos que su hijo le había regalado, y para ella ese dinero tenía un valor especial.
“Dije: ¿cómo voy a hacer rendir este dinero? Ya sé, voy a hacer los heladitos”. Hizo 30, los clásicos: ciruela, tamarindo, ciruela con leche.
Se los llevó a una amiga que tenía un negocio, y en dos días ya no quedaba ninguno. Después hizo 60, luego 90, hasta que terminó entrando a bazares. Lleva dos años ahí, y siempre le va bien.
Los sabores de Helados Ade
Hoy Yadi ofrece 32 sabores, tanto de leche como de agua. Nuez, plátano, ciruela, tamarindo y un sabor que se volvió su sello de temporada: el Punky Spice, hecho con calabaza, canela, clavo y vainilla.
Ahora sus manos producen algo que no solo le da ingresos, sino identidad. En Culiacán, donde casi siempre hace calor, sus helados se venden durante la mayor parte del año.
Desde su casa, ha convertido su historia familiar en una tradición que quiere preservar. Helados Ade no es solo un negocio: es la memoria de su mamá, el cariño de sus hijos y el esfuerzo que ella misma decidió transformar en oportunidad.