IA en la oficina: cuando la tecnología se sienta a tu lado

En Davos 2026, expertos del Foro Económico Mundial analizan cómo la Inteligencia Artificial ya forma parte de la vida cotidiana y del trabajo, sus beneficios reales y los retos humanos, éticos y organizacionales que plantea

Por: Francisco Castro

La Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una presencia cotidiana. Automatiza tareas, apoya decisiones y redefine la forma en que trabajamos, aprendemos y nos organizamos. 

La pregunta ya no es si está aquí, sino cómo convivimos con ella.

Quiénes ponen el tema sobre la mesa

Durante la Reunión Anual de Davos 2026 del Foro Económico Mundial, líderes tecnológicos y empresariales debatieron el rol real de la IA. Entre ellos, Kian Katanforoosh (Workera), Munjal Shah (Hippocratic AI), Kate Kallot (Amini), Christoph Schweizer (BCG) y Enrique Lores (HP).

La carrera de la IA no la gana un solo país. Se define por talento, datos, regulación inteligente y, sobre todo, por la capacidad de convertir tecnología en valor social y económico.

Herramienta, no empleado… pero casi

Para Katanforoosh, el lenguaje importa: la IA realiza tareas, no trabajos completos. Afirma que los humanos combinan juicio, contexto y valores, y que las predicciones de reemplazo masivo de empleos, hasta ahora, han fallado estrepitosamente.

Shah, por su parte, coincide en que la IA ampliará capacidades humanas a gran escala.

Anticipa un mundo con “80 mil millones de IA” apoyando a 8 mil millones de personas, habilitando usos impensables, como sistemas de salud preventiva capaces de actuar en tiempo real, siempre bajo estrictos esquemas de validación.

La experiencia se siente más humana

Aunque Kate Kallot insiste en que la IA sigue siendo una herramienta —incapaz de decidir con base en valores—, otros expertos reconocen que la interacción ya se percibe distinta.

“Se siente como un compañero de trabajo, lo llames así o no”, afirma Christoph Schweizer.

Esa percepción eleva las expectativas. Enrique Lores advierte contra un doble estándar: exigir perfección a la IA cuando los humanos también se equivocan.

Incluso añade que en centros de atención de HP, la IA mejora precisión y satisfacción, aun con errores ocasionales. Lo que reafirma la tesis de que “equivocarse sigue siendo humano”.

El verdadero reto: las personas

Son insistentes al subrayar que la tecnología sola no transforma organizaciones. 

Schweizer es directo: el éxito depende de cambiar procesos, incentivos, liderazgo y cultura. Y sobre ello, sugieren que la IA debe asumirse como un asunto estratégico del CEO, no como un proyecto delegado.

Incluso está convencido de que cuando hay inversión, capacitación y liderazgo claro, la adopción deja de dar miedo y empieza a dar resultados.

Hoy, coinciden los expertos, se habla demasiado de algoritmos y poco de habilidades, gestión del cambio y confianza. Y ahí está el punto ciego, afirman.

Datos clave sobre la IA hoy:

  • Ya impacta la productividad, la atención al cliente y la toma de decisiones.
  • No reemplaza trabajos completos, pero sí transforma tareas específicas.
  • Requiere validaciones rigurosas y supervisión humana constante.
  • Su adopción exitosa depende más de cultura organizacional que de software.
  • Plantea retos éticos, de capacitación y de responsabilidad compartida.

Los expertos recuerdan que la IA no decide sola cómo integrarse a nuestra vida diaria, eso lo hacemos nosotros. 

Ya sea vista como herramienta o como “compañera”, su impacto dependerá de elecciones humanas, liderazgo consciente y organizaciones dispuestas a cambiar, reafirman. 

Finalmente, concluyen que el futuro del trabajo no es artificial: sigue siendo profundamente humano.