Así era la mansión de María Félix en Polanco: cama de plata, grifos de oro y otros lujos

Una de las icónicas figuras del cine mexicano fue María Félix, cuyo refugio más íntimo revela el nivel de vida de los millonarios en los años 50s. Su mansión, ubicada en Polanco, Ciudad de México, contaba con muebles de diseñador, obras de arte y mármol en baños que fue mandado traer desde Italia

Por: Juan Méndez

Una de las más grandes figuras icónicas del cine mexicano es sin duda alguna la actriz María Félix, quien más allá de ser reconocida por su extraordinaria belleza, "La Doña" también erigió un imperio de sofisticación en el corazón de la Ciudad de México. Un refugio que destacó por su elegancia y lujo.

Proveniente de la región de Álamos, en Sonora, María Félix, se caracterizó por poseer un temperamento apasionado, con una independencia feroz y un espíritu indomable, teniendo la oportunidad de ser parte de grandes películas que hasta la fecha siguen siendo recordadas, entre ellas: Tizoc, La Enamorada, Doña Barbára, La Escondida, entre otras.

Su residencia principal, un búnker de buen gusto y excentricidad, sigue despertando la curiosidad de quienes desean asomarse a la intimidad de la mujer que puso a México en el mapa del glamour internacional. En este sentido, se sabe que la actriz era gran amante de Francia, trayendo un pedazo de aquella nación al país.

Su mansión era un reflejo de su vida. Foto: Cortesía

Así era la casa de lujo María Félix en Polanco

Ubicada en la exclusiva calle de Hegel, entre Tres Picos y Campos Elíseos, esta propiedad fue construida en 1956 por su esposo, el magnate Alex Berger, convirtiéndose en el epicentro del estilo de vida más refinado de la capital, además de el escenario de las reuniones más exclusivas de la alta sociedad y el cine.

La mansión de María Félix fue diseñada para impactar. Aunque las leyendas urbanas atribuyen los planos al icónico arquitecto Mario Pani, la realidad es que el sello de identidad lo puso la propia diva con su curaduría personal. Se sabe media alrededor de 400 metros cuadrados.

Los muros tenían acabados en color blanco y beige. Las cortinas de tela gruesa y dorada que llegaban al ras del piso. Además, contaba con una chimenea que exhibía figuras de porcelana, una pintura de ella y candiles. Una de las salas tenía sillones con tapizados y una pintura grande con marco dorado.

Su interior era refinado y lujoso. Foto: Cortesía

La vivienda de la pareja se amplió con un nivel superior que incluyó áreas habitables que se abrían hacia patios interiores, en donde predominaba el ambiente faunístico natural. Asimismo, las habitaciones contaban con floreros de estilo barroco, baños de mármol y habitaciones con ornamentos de metal.

También, se sabe que la cama era de plata y fue diseñada por Diego Rivera, además de que el mármol de Carrara utilizado en los baños de la mansión fue mandado traer desde Italia y los grifos y llaves serían bañados en oro. De la misma manera, el lugar lo decoraban valiosas obras de arte.

De hecho, María Félix adquirió para su selección una pieza de porcelana Jacob Petit, la cual lució en su domicilio hasta que fue vendida en la subasta de Christie's del 2007 como lote #291 por un precio de $5,760 dólares. Pasando al exterior, contaba con jardín perfectamente cuidado y con espacio suficiente para realizar reuniones.

Los muebles fueron diseñados por reconocidos artistas de la época. Foto: Cortesía

¿Qué pasó con la casa de Polanco de María Félix?

María Félix falleció el 8 de abril de 2002 y esta casa de lujo fue heredada a su asistente Luis Martínez de Anda, quien tomó la decisión de venderla en 2012. Entonces, en el lugar se construyó una serie de departamentos, a diferencia de otras casas famosas que se convierten en museos.

Hoy en día, la estructura original que albergó los desplantes y las glorias de la actriz ya no existe. En su lugar, se levanta un moderno complejo departamental que, aunque lujoso, ha borrado los rastros físicos de la arquitectura de mediados de siglo. Sin embargo, el espíritu de María Félix sigue impregnado en la dirección.

La casa pasó a convertirse en una serie de departamentos. Foto: Cortesía