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Mateo Saldaña, un brazo de fortaleza en Villa Juárez

Esta es la historia de un hombre que no se dejó vencer tras la adversidad, y transformó su problema es una oportunidad.

20 agosto, 2018
Mateo Saldaña, un brazo de fortaleza en Villa Juárez

Villa Juárez, Navolato. Mateo Saldaña Villanueva nació y creció en un pequeño pueblo de Guerrero, en donde se dedicaba al trabajo de campo. Ahora es un ejemplo de fortaleza en Villa Juárez desplazándose en un triciclo que mueve con su mano.


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Allá las carencias y las pocas oportunidades lo hicieron tomar la decisión de emigrar al interior del país y recorrer distintos lugares. Hace 10 años llegó a Villa Juárez, con la ilusión de encontrar en el campo un mejor porvenir para los suyos.

Todo marchaba bien, hasta que un día la vida le cambió por completo. Ayudaba a su hermano en un trabajo de albañilería, y una varilla que tocó un cable con electricidad hizo que se enfrentará a la más difícil de las batallas.

Del accidente recuerda haberse electrocutado. Cuando despertó de la anestesia se encontró dentro de un hospital. El médico le dijo que tenía que ser fuerte, ahora más que nunca porque viviría el resto de su vida sin una pierna. Se la cortaron.

El doctor le dijo que llorara ahí lo necesario para que pudiera enfrentar a su familia y los desafíos que la vida le jugaría. Sus familiares y sus dos hijos lo animaron a seguir luchando.

Su objetivo de trabajo y prosperidad por el que llegó a Villa Juárez se iba con la tragedia. De algo estaba seguro, no podía seguir recostado, tenía que buscar un nuevo sentido a su existencia.

Mateo Saldaña ya nunca más volvió a trabajar en las hortalizas. Se cobijó en la fe, donde sacó fortalezas. Le aconsejaron que vendiera periódicos… que la gente lo apoyaría.

Con esfuerzo juntó un dinero para mandar a hacer un triciclo metálico, adaptado a su discapacidad. Ahora con una palanca y la fuerza de su mano derecha se abre paso en la vida.

Dura 10 segundos haciendo un jalón de palanca para que la unidad avance medio metro o más. Es su medio de transporte y su herramienta de trabajo. En él sale de su casa en la colonia Las Amapas, lleva un sonido de bocina que grita las noticias mientras recorre todo Villa Juárez.

Ahora que no tiene pierna se mueve más que antes. Ganarse con honra el sustento para sus hijos (Sergio, que está en secundaria y Esteban que está en primaria), lo hace recorrer palanca a palanca más de 25 mil metros diarios. Al regresar a casa al medio día, ha movido su brazo y jalado la palanca unas 50 mil veces.

También aprendió a reparar zapatos. Mientras entrega el periódico recibe de sus clientes los zapatos deteriorados para que los repare en casa por las tardes. Así gana un extra. Mateo aspira a tener una máquina para coser las suelas. No camina fácilmente, pero ahora le sobra calzado para vivir.

Mateo Saldaña es un hombre de gratitud. Jalando la palanca ha sacado fortaleza para continuar la batalla de la vida. Dice que no volverá a Guerrero porque en Sinaloa está su vida y su trabajo.



Imagen: Christian López.

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