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Geely invertirá 4 millones de pesos en una alianza con el Tec de Monterrey para desarrollar tecnología de conducción autónoma y semáforos inteligentes calibrados para el tráfico latinoamericano, con la meta de tener comunidades conectadas hacia 2035.

El proyecto une a la compañía automotriz china, una de las marcas de mayor crecimiento en ventas en el mercado mexicano, con una de las universidades privadas más reconocidas del país. Juntos, tienen la misión de rediseñar el ecosistema vehicular desde sus cimientos.

La colaboración se materializa a través de BloomDrive Intelligence, una iniciativa de la Escuela de Ingeniería y Ciencias enfocada en desarrollar soluciones de transporte inteligente.

El programa responde a una necesidad crítica del mercado latinoamericano: adaptar la tecnología de autonomía diseñada para ciudades de primer mundo a los entornos urbanos complejos —y caóticos— de nuestra región.

El entorno de colaboración incluye a estudiantes, graduados, profesores e investigadores de posgrado, que trabajan directamente con vehículos de última generación para enfrentar problemas reales. Para lograrlo, Geely facilitó el préstamo de unidades del modelo EX5 EM-i, permitiendo que el talento local desmonte, analice y programe sobre plataformas tangibles.

Geely prestó unidades del EX5 EM-i para que estudiantes e investigadores del Tec las desmonten y programen; la marca acumuló 23,151 unidades vendidas en el primer semestre de 2026.
Geely prestó unidades del EX5 EM-i para que estudiantes e investigadores del Tec las desmonten y programen; la marca acumuló 23,151 unidades vendidas en el primer semestre de 2026.

El objetivo de la alianza

Los 4 millones de pesos se destinarán a actualizar las tarjetas de circuito de los controladores semafóricos y a instalar sensores capaces de identificar vehículos, ciclistas y peatones en tiempo real.

Las metas apuntan hacia la construcción de una comunidad latinoamericana conectada para el año 2035. En ese escenario, los automóviles se comunicarán con la infraestructura urbana mediante sistemas V2I (vehicle-to-infrastructure): en términos llanos, una "conversación" constante entre el auto y los semáforos de la ciudad.

Esto permitiría predecir los cambios de luz, evitar accidentes y agilizar el flujo de las calles de manera automatizada.

Bryan Wu, director general de Geely Auto México, resumió el propósito del pacto: "En Geely creemos que el futuro de la innovación se construye a partir del talento de los jóvenes. Esta alianza con el Tec de Monterrey, particularmente con la Escuela de Ingeniería y Ciencias, representa un hito para nuestra compañía en México".



El directivo profundizó en la visión corporativa: "Es un paso más hacia nuestra consolidación como uno de los principales impulsores de la movilidad eléctrica en el país. Este tipo de colaboraciones nos permiten impulsar proyectos donde la innovación, la ingeniería y el talento colaboren para desarrollar soluciones que contribuyan a transformar el futuro del transporte y la movilidad que demandará la sociedad en los próximos años".


Los números detrás de la apuesta

Entender la magnitud de la alianza requiere mirar las cifras del mercado. Desde el inicio de operaciones en territorio nacional en noviembre de 2023, la firma ha consolidado una red de más de 80 distribuidores.

Hoy su portafolio integra 11 modelos distintos, cubriendo segmentos de combustión y nuevas energías. El reporte del primer semestre de 2026 arroja ventas por 23,151 unidades, un reflejo de tracción comercial innegable.

En materia de sostenibilidad (ESG), Geely se había planteado superar un 25.5% de reducción de carbono para 2025 y alcanzar la neutralidad climática total en 2045, señal de que su desarrollo tecnológico pretende ir de la mano con compromisos ambientales medibles.

Proyectos estelares en las calles universitarias

Para observar la inteligencia artificial en acción, basta con mirar los laboratorios vivos que ya circulan gracias al Tec de Monterrey. Dos iniciativas se benefician directamente de esta colaboración:

  • El Minibús Autónomo (MIA): un transporte diseñado para entornos urbanos que detecta camiones estacionados, revisa puntos ciegos, ejecuta rebases y reconoce la luz roja para detenerse por completo, todo sin intervención humana.
  • La plataforma "El Fantástico": un vehículo de investigación desarrollado por el Tec en colaboración con el Politécnico de Milán, que recorrió 3,500 kilómetros durante la Carrera Panamericana operando de forma autónoma.
Los 4 millones de pesos de la inversión se destinarán a modernizar controladores semafóricos y sensores que identifican autos, ciclistas y peatones en tiempo real.
Los 4 millones de pesos de la inversión se destinarán a modernizar controladores semafóricos y sensores que identifican autos, ciclistas y peatones en tiempo real.

Por qué importa para la vida diaria

Como usuarios cotidianos, es normal preguntarnos por qué importan estos laboratorios universitarios. La respuesta está en la vida útil de tu próximo coche eléctrico.

Los estudios del grupo de investigación analizan la degradación real de las baterías y revelan que el desgaste es mucho más agresivo bajo el arranca-frena constante del tráfico urbano que en un viaje sostenido de carretera.

Gracias a estos análisis sabemos que el fin de la vida útil óptima de una batería ocurre al llegar al 80% de su Estado de Salud (SOH, por sus siglas en inglés).

En términos prácticos: si un auto ofrecía 400 kilómetros de autonomía cuando era nuevo, en ese punto rondará los 320, y a partir de ahí la pérdida se acelera hasta que las celdas deben reciclarse. Conocer estos datos permite a las marcas diseñar autos más resistentes a nuestro estilo de manejo.

Los beneficios directos de la alianza se reflejan en tres innovaciones prácticas:

  • Pantallas predictivas: los autos recibirán el ciclo semafórico en sus tableros, alertando al conductor sobre el tiempo exacto que falta para la luz verde mediante servidores centrales.
  • Diseño para nuestro entorno: calibrar los algoritmos frente a la impredecible cultura vial latinoamericana garantiza autos más seguros en situaciones de estrés.
  • Independencia tecnológica: formar talento local reduce la dependencia de software extranjero y adapta la innovación a las necesidades de nuestras ciudades.
Una batería eléctrica llega al fin de su vida útil óptima al 80% de su Estado de Salud (SOH): un auto de 400 km de autonomía nueva ronda entonces los 320 km, y el desgaste se acelera con el arranca-frena urbano.
Una batería eléctrica llega al fin de su vida útil óptima al 80% de su Estado de Salud (SOH): un auto de 400 km de autonomía nueva ronda entonces los 320 km, y el desgaste se acelera con el arranca-frena urbano.

Una visión analítica del futuro urbano

Frente a las promesas recurrentes de autos voladores y ciudades perfectas, este ecosistema ofrece algo distinto: resultados verificables. Observar a un minibús rebasando de manera fluida demuestra que la tecnología existe, funciona y está madurando rápido.

Dicho lo anterior, conviene mantener los pies en el suelo. Quedan preguntas abiertas: ¿4 millones de pesos alcanzan para escalar el proyecto más allá del campus?, ¿y qué marco legal falta para que un vehículo autónomo circule por calles públicas mexicanas? La respuesta a ambas definirá si esta alianza trasciende el laboratorio.

Lo que sí está claro es que tropicalizar la tecnología exige mentes que comprendan el caos de nuestras avenidas, y que apostar por el desarrollo humano antes que solo vender unidades es el camino correcto.

Integrar simulaciones de tráfico inmersivas, experiencias en 360 grados y vehículos físicos crea un puente real entre la academia y la industria.

El futuro de la movilidad consistirá en construir infraestructuras que dialoguen con las máquinas. Al empoderar a la próxima generación de ingenieros, esta iniciativa sienta las bases para que las ciudades inteligentes dejen de ser maquetas en exposiciones internacionales y se conviertan, por fin, en nuestro día a día.


Preguntas y respuestas