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La caída de nieve en Tijuana, Baja California, es uno de esos fenómenos que de vez en cuando sorprenden y quedan grabados en la memoria de sus habitantes.
Acostumbrada a un clima templado, con inviernos frescos pero generalmente secos, la ciudad fronteriza rara vez se viste de blanco. Por eso, cada nevada, por ligera o aislada que sea, se convierte en un suceso especial.
La nevada más histórica de Tijuana
La nevada más recordada y emblemática ocurrió en enero de 1967. Aquella mañana, Tijuana despertó bajo un manto blanco que cubrió calles, casas y cerros, una escena completamente inusual para sus habitantes.
La nieve cayó no solo en zonas altas, sino también en amplios sectores de la ciudad, generando asombro, juegos improvisados, fotografías históricas y relatos que aún hoy se transmiten de generación en generación. Para muchos, esa nevada marcó un antes y un después en la historia climática de la región.

Otras nevadas de años recientes
Décadas después, la nieve volvió a hacer apariciones más discretas en Tijuana. En 2007 y 2008, se registraron nevadas ligeras y aisladas, principalmente en áreas elevadas del este de la ciudad y zonas cercanas a la sierra.
Aunque no cubrieron la ciudad como en 1967, bastaron para generar expectación y confirmar que, aunque rara, la nieve no es del todo imposible en Tijuana.
Otra fecha significativa fue diciembre de 2014, cuando un sistema invernal intenso provocó la caída de nieve y aguanieve en zonas altas del municipio, como La Rumorosa, áreas cercanas a Tecate y puntos elevados de Tijuana.

Las imágenes de cerros blanqueados y carreteras cubiertas rápidamente circularon en medios y redes sociales, recordando que el invierno puede ser severo bajo ciertas condiciones.
Más recientemente, en 2021, se reportaron eventos muy puntuales de nieve y aguanieve, nuevamente concentrados en zonas elevadas, sin que se repitiera una nevada generalizada en la ciudad.
Cabe destacar que, a diferencia de Tijuana, la nieve es un fenómeno común en las sierras de Baja California, especialmente en la Sierra de Juárez y la Sierra de San Pedro Mártir, donde cada invierno se registran nevadas que transforman el paisaje y atraen a visitantes. Sin embargo, que la nieve llegue hasta la ciudad sigue siendo algo excepcional.

Por eso, cada vez que el pronóstico menciona aire polar, frentes fríos intensos o posibilidad de nieve, Tijuana vuelve la mirada al cielo, recordando aquellas postales blancas que, aunque raras, forman parte de su historia.













