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La tecnología que apunta a revolucionar nuestro mundo por completo.
La AGI será teóricamente capaz de superar al ser humano en todas las facetas del conocimiento.
Su desarrollo y puesta en marcha plantea increíbles ventajas, pero también inquietantes inconvenientes.
El 31 de agosto de 1955 cuatro investigadores firmaban una propuesta singular.
Inteligencia artificial.
Aquel seminario, que duró entre seis y ocho semanas, fue considerado como gran detonante del nacimiento de ese nuevo campo de investigación.
Qué es la inteligencia artificial
A pesar de todo ello, el campo acabó resurgiendo con fuerza, primero en la década de 2010, y recientemente con el lanzamiento de ChatGPT y DALL-E en 2022.
Qué es la inteligencia artificial general (AGI)
La inteligencia artificial general es un tipo de sistema automático que puede realizar con éxito cualquier tarea intelectual que los seres humanos realicen.
Otra potencial definición —utilizada por OpenAI— es la de que la inteligencia artificial general es la de un sistema autónomo que supera la capacidad humana a la hora de realizar la mayor parte de tareas con valor económico.
Aunque algunos utilizan también el término "inteligencia artificial fuerte" para designar a estos sistemas, otros expertos reservan el calificativo "fuerte" para sistemas automáticos que van incluso más allá y son conscientes de sí mismos.
También hay otro concepto que se maneja en este ámbito: se trata de la llamada "superinteligencia".
Como explican en MIT Technology Review, el término AGI fue acuñado hace unos años por Shane Legg, que ahora es Chief Scientist en DeepMind.
"El ser humano debe ser capaz de cambiar pañales, planear una invasión, sacrificar un cerdo, gobernar un barco, diseñar un edificio, escribir un soneto, reducir una fractura, consolar a los moribundos, recibir órdenes, dar órdenes, resolver ecuaciones, abonar la tierra con estiércol, programar una computadora, cocinar una comida sabrosa, combatir con eficacia, morir con gallardía.
Esa última frase de hecho serviría para describir los modelos de inteligencia artificial ("débil") con los que contamos ahora mismo: según dicha descripción, serían algo así como insectos.
En cualquier caso, una inteligencia artificial general sería capaz de realizar todas las tareas que realizan los seres humanos e incluso otras de las que no son capaces.
Diferencias con la IA "débil" (o "estrecha")
A diferencia de la AGI, los sistemas de inteligencia artificial con los que contamos en la actualidad entran dentro de la categoría de inteligencia artificial sin más apelativos, aunque cuando se desea especificar también solemos referirnos a ella como "inteligencia artificial débil" o "inteligencia artificial estrecha".
Estos sistemas de IA débil son por ejemplo los que se centran en resolver problemas específicos gracias al uso de disciplinas como el aprendizaje máquina (machine learning) o el aprendizaje profundo (deep learning).
Gracias al uso de esas y otras técnicas, estos sistemas han sido capaces de superar a los seres humanos en ciertas tareas específicas: Deep Blue en ajedrez o AlphaGo en Go son dos ejemplos de modelos de IA con una aplicación práctica y visible: en ambos casos ha superado la capacidad de los seres humanos, pero hay muchos más ejemplos.
Entre ellos destacan en los últimos meses tanto ChatGPT como DALL-E, que entran dentro de la categoría de los modelos de IA generativa.
Los resultados en este caso no superan necesariamente al logrado por los seres humanos —pueden cometer errores, indiscreciones e incluso "alucinar", lo que hace muy recomendable la supervisión de sus salidas—, pero su capacidad para realizar las tareas de forma sobresaliente y en tiempos mínimos ha convertido a estos modelos en una verdadera revolución en todo tipo de entornos industriales y creativos.
Posibles beneficios de la AGI
La capacidad de la inteligencia artificial general de superar a los seres humanos en la resolución de cualquier tarea posibilitaría avances asombrosos en todas las disciplinas del conocimiento.
Por ejemplo, en el ámbito de la salud y la atención médica: la AGI podría usarse para desarrollar nuevos medicamentos y tratamientos médicos, diagnosticar enfermedades de manera más precisa y proporcionar atención personalizada a los pacientes.
Los avances en ciencia y tecnología también se podrían ver acelerados y la AGI podría contribuir de forma dramática a la resolución de problemas muy complejos como el cambio climático o el desarrollo definitivo de fuentes de energía renovables.
Los sistemas AGI tienen además aplicaciones evidentes en muchos otros campos como el de la educación, pudiendo ayudar a los estudiantes a aprender a su propio ritmo y de forma absolutamente personalizada en las disciplinas que cada uno considerasen necesarias y más interesantes.
Las implicaciones para resolver también otros muchos problemas en escenarios industriales, pero la aplicación de estos sistemas en el ámbito social y económico podría tener resultados igualmente espectaculares.
Desafíos éticos y de seguridad
A pesar de las ventajas que plantea la aparición de una inteligencia artificial general, hay también evidentes riesgos y desafíos éticos y existenciales a la hora de trabajar en este campo y lograr éxito en el objetivo de crear una AGI.
Los propios responsables de OpenAI destacaban hace meses cómo la AGI es "quizás el proyecto más importante de la historia de la humanidad".
El desarrollo de modelos de inteligencia artificial se ha convertido para muchos en un riesgo existencial para la humanidad.
Tanto empresas como expertos y organismos oficiales han reconocido a lo largo de todo 2023 la necesidad de regular el desarrollo de la inteligencia artificial para evitar tanto malos usos como amenazas derivadas de la creación de nuevos modelos.
Cómo conseguiremos que la inteligencia artificial no se nos vaya de las manos
Hay otros muchos problemas y desafíos.
Precisamente ese desconocimiento introduce riesgos sobre sesgos algorítmicos —los modelos pueden discriminar—, pero también existe una amenaza a la privacidad si estos sistemas acaban revelando datos que fueron recolectados pero deberían mantener su confidencialidad tanto en el ámbito personal como en el industrial, económico o gubernamental.
Si una AGI acaba con la mayor parte del trabajo humano, el impacto social puede ser enorme, algo que ha hecho que se reactive el debate sobre una potencial renta básica universal (UBI por sus siglas en inglés).
Cuándo llegará la AGI
Andrew Ng, exdirectivo de Google Brain y cofundador de Coursera, ya destacó que la IA "es la nueva electricidad", pero su opinión sobre la AGI es muy distinta.
A pesar de ello, otros muchos expertos defienden el desarrollo de estos sistemas y creen, como Demis Hassabis —CEO de DeepMind— que estamos más cerca de lo que parece de llegar a la inteligencia artificial general.
Los pronósticos sobre la potencial llegada de una AGI son variados.
Las aproximaciones para resolver el problema y crear una AGI se dividen en dos grandes campos.
El otro, que defiende DeepMind, trata de emular el funcionamiento del cerebro humano y crear uno artificial: si logras crear la arquitectura correcta, defienden sus ingenieros, crear el algoritmo para aprovecharla será trivial.
Puede que la respuesta sea una combinación de ambas aproximaciones, pero lo que está claro es que nadie en este campo se arriesga a dar una fecha exacta.








