Síguenos

Los esquites y tamales de la Güera son el sabor del Centro de Culiacán

Desde los 6 años, María Aurora se dedica a la venta de tamales y esquites en el Centro.
5 junio, 2023

En Culiacán, ¿Quién no ha probado un esquite de los de la Güera del mercado? Con seguridad, todos los culiacanenses se han deleitado por lo menos una vez en la vida con uno de los vasos llenos de elote, crema y queso que se preparan en el puesto de esquites y elotes de la Güera en el mercado Garmendia.

María Aurora Montoya García, es una mujer empoderada. Desde la corta edad de los 6 años inició en el mundo del comercio ambulante.

Recuerda que, a esa tierna edad, a temprana hora se iba a la marisquería de su papá y le ayudaba en lo que podía. Al medio día, llegaba muy puntual a la escuela en donde recibía educación y al salir, iba corriendo hasta su casa para llegar antes de que su mamá apagara la olla de tamales que pronto iría a vender.

“Saliendo de la escuela a las 6 de la tarde empezaba con la venta de tamales. Me venía al Centro y me ponía a vender afuera de la Zapatería Estrella, Casa Rico o la Zapatería Romo. Era vendedora ambulante y me quedaba hasta las 11 de la noche para alcanzar el último camión de la ruta “Rayito” o “Coloso”, recuerda con anhelo.

Hace 55 años, esa rubiecita ya era conocida por todos como La Güera. Esa niña aguerrida que cargaba con una cajita mexicana, donde colocaba una olla y una cubeta llena de elotes y tamales.

“Era una niña muy aguerrida. Una vez, hasta fui a dar a la Municipal. Como no había permisos para la venta ambulante, llegaban los policías “El Gordo” Suárez y “El Mocho” Nayo y todos a correr. Pero esa vez, mis primitos no alcanzaron a correr, así que me regresé y me subí a la camioneta de la policía para poder cuidarlos”, recuerda entre risas.

Así, siendo una pequeña, Aurora siempre demostró gran valentía y sobre todo, el deseo de ayudar a otros.

Un día de tantos, cuando tenía 10 años, tuvo el acierto de ponerle su propia sazón a los tamales que durante mucho tiempo preparaban su mamá y sus tías.

Que Aurora “metiera su cuchara” fue una buena idea. Los tamales que solo eran preparados con manteca, elote y sal, ahora tenían un sabor diferente. Eran dulces.

Según la Güera, los preparó según la exquisitez de su paladar y todo fue un rotundo éxito.

En el Centro, Aurora fue la primera vendedora de esquites, incluso, se atribuye haber cambiado el nombre a este popular snack.

“Yo fui la que le puse el nombre de esquites al elote en vaso. Antes se pedía así como elote en vaso. Y dije no, quiero ponerle un nombre especial.  Busqué un nombre que represente a México que sea algo típico regional y busqué palabras en el dialecto Nauatl y descubrí que esquite era el nombre indicado”, dice con honra.

Aunque asegura que sus vasos de esquite no llevan una gran elaboración, le pone mucho cariño además de crema y queso. Lo que la hace ser diferente del resto.

“Todo lo que vendemos es casero. Todo hecho en casa, tamales, elotes desgranado, salsas y demás”, señala.

Esa pizca de amor que le agrega es lo que asegura que lo hace especial. Asegura que disfruta mucho lo que hap style="text-align: justify;">En Culiacán, ¿Quién no ha probado un esquite de los de la Güera del mercado? Con seguridad, todos los culiacanenses se han deleitado por lo menos una vez en la vida con uno de los vasos llenos de elote, crema y queso que se preparan en el puesto de esquites y elotes de la Güera en el mercado Garmendia.

María Aurora Montoya García, es una mujer empoderada. Desde la corta edad de los 6 años inició en el mundo del comercio ambulante.

Recuerda que, a esa tierna edad, a temprana hora se iba a la marisquería de su papá y le ayudaba en lo que podía. Al medio día, llegaba muy puntual a la escuela en donde recibía educación y al salir, iba corriendo hasta su casa para llegar antes de que su mamá apagara la olla de tamales que pronto iría a vender.

“Saliendo de la escuela a las 6 de la tarde empezaba con la venta de tamales. Me venía al Centro y me ponía a vender afuera de la Zapatería Estrella, Casa Rico o la Zapatería Romo. Era vendedora ambulante y me quedaba hasta las 11 de la noche para alcanzar el último camión de la ruta “Rayito” o “Coloso”, recuerda con anhelo.

Hace 55 años, esa rubiecita ya era conocida por todos como La Güera. Esa niña aguerrida que cargaba con una cajita mexicana, donde colocaba una olla y una cubeta llena de elotes y tamales.

“Era una niña muy aguerrida. Una vez, hasta fui a dar a la Municipal. Como no había permisos para la venta ambulante, llegaban los policías “El Gordo” Suárez y “El Mocho” Nayo y todos a correr. Pero esa vez, mis primitos no alcanzaron a correr, así que me regresé y me subí a la camioneta de la policía para poder cuidarlos”, recuerda entre risas.

Así, siendo una pequeña, Aurora siempre demostró gran valentía y sobre todo, el deseo de ayudar a otros.

Un día de tantos, cuando tenía 10 años, tuvo el acierto de ponerle su propia sazón a los tamales que du

Enlaces patrocinados