Doña Yoli: La mujer que venció al cáncer y convirtió su abarrote en un refugio de esperanza en Culiacán
Yolanda Aguilar superó el cáncer de mama y, con trabajo constante, mantuvo de pie su abarrote en Los Ángeles. Entre panes, tamales y sonrisas, construyó un legado de esfuerzo para sus hijos y su familia


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Culiacán, Sinaloa.- En el abarrote Doña Yoli, donde las familias del fraccionamiento Los Ángeles encuentran un producto para la comida, un antojo dulce o simplemente una charla amable, existe una historia que se ha construido durante más de dos décadas con trabajo, perseverancia y amor por la familia.
Se trata de un pequeño pero cálido negocio ubicado sobre la calle Redondo, entre Torrance y Del Toro, a media cuadra del parque Los Ángeles Elektra, donde todos conocen a su propietaria: una mujer de pocas palabras, pero de una fortaleza enorme.
Su nombre es Yolanda Aguilar Osuna, aunque para sus vecinos es simplemente Doña Yoli.

Durante 22 años ha atendido este espacio que se convirtió en mucho más que una tienda: fue el sustento para sacar adelante a sus hijos, un punto de encuentro para sus vecinos y también un refugio durante uno de los momentos más difíciles de su vida.
Un negocio nacido del trabajo y la tradición familiar
Originaria del rancho La Tasajera, en Mocorito, Yolanda aprendió desde niña que las manos también pueden ser una herramienta para salir adelante.
Fue su abuela y su mamá quienes le enseñaron a preparar alimentos tradicionales, una herencia que con el tiempo convirtió en parte de su propio negocio.
Desde aquellos años aprendió a elaborar pan, coricos y otros productos que hoy forman parte de la identidad de Abarrote Yoli. Una tradición que comenzó en casa y que actualmente continúa con un pequeño horno eléctrico desde donde, casi todos los días, salen productos hechos con paciencia y dedicación.
Coricos, empanadas, pan, tamales, frijoles puercos, frijoles naturales y helados para mitigar el calor son algunos de los alimentos que prepara para sus clientes.
“No me salía estar comprando al proveedor, entonces yo los hago”, explica sobre los frijoles puercos, uno de los productos que sus clientes disfrutan y que decidió elaborar personalmente.
Aunque el espacio es pequeño, la variedad es grande. En ocasiones también recibe pedidos especiales para celebraciones como bodas o quince años, donde sus empanadas y otros productos forman parte de las mesas de invitados.
El abarrote que sostuvo a una familia
Cuando Yolanda llegó a Culiacán hace más de 20 años, encontró en el fraccionamiento Los Ángeles el lugar donde echar raíces. Ahí comenzó una nueva etapa junto a sus dos hijos: un hombre y una mujer.
Con esfuerzo diario, el abarrote se convirtió en una herramienta para brindarles oportunidades y acompañarlos durante su crecimiento.
Sus hijos también aprendieron desde pequeños lo que significaba trabajar y colaborar. Cuando eran niños ayudaban atendiendo la tienda mientras ella se encargaba de otras actividades del negocio.
Hoy, su hija continúa apoyándola por las tardes después de sus actividades escolares y deportivas, mientras que su nieto de 13 años comienza a conocer poco a poco el oficio familiar. Para Yolanda, enseñarles responsabilidad es parte del legado que quiere dejarles.

Una batalla contra el cáncer que enfrentó con fortaleza
En 2012, la vida le presentó a Doña Yoli una de sus pruebas más difíciles. Le detectaron cáncer de mama el 2 de julio de ese año.
Gracias a una detección oportuna y a la atención médica que recibió, inició rápidamente su tratamiento. En agosto comenzaron las quimioterapias y en noviembre fue sometida a una cirugía para retirar la mama afectada.
El proceso no fue sencillo. Los efectos del tratamiento fueron fuertes, pero incluso en los días más complicados buscó la manera de levantarse.
“Me tumbaban las quimios, pero yo buscaba la manera de levantarme. Yo me levantaba y seguía adelante”, recuerda.
Durante ese periodo, su familia se convirtió en su principal apoyo. Mientras ella se recuperaba, sus hijos la ayudaban con el cuidado del hogar y del negocio.
Cuando recibió los resultados posteriores a la cirugía, llegó una noticia que marcó su vida: el cáncer ya no estaba presente en la mama retirada. “Es que la fe que uno tiene en Dios es lo que lo saca adelante”, expresa.
Una historia que sigue horneándose cada día
Actualmente, Doña Yoli continúa detrás del mostrador de su abarrote, atendiendo a sus clientes como lo ha hecho durante 22 años.
Algunos llegan por productos básicos, otros por sus famosos coricos o empanadas, y muchos más porque saben que detrás de cada alimento hay una historia de esfuerzo.
Incluso personas de otras zonas han llegado a conocer su trabajo. Madres de familia del colegio donde estudia su nieto le hacen pedidos desde sectores como Bacurimí y Valle Alto, y ella busca la manera de hacerles llegar sus productos.
Para Yolanda, el secreto ha sido sencillo: trabajar, mantenerse activa y no rendirse.
En Abarrote Yoli no solo se venden productos; también se comparte una enseñanza: que incluso después de los momentos más difíciles siempre existe la posibilidad de volver a empezar.










