Más que víveres, esperanza: el gesto que ilumina a la Ciudad de los Niños en Mazatlán
La familia Osuna Lizárraga instaló un centro de acopio en el restaurante La Vaca Lupe en la Ciudad, recolectaron alimento y artículos de limpieza, los entregaron a la Ciudad de los Niños y ahora van por útiles escolares


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Un llamado de auxilio generado desde la Ciudad de los Niños, en Mazatlán, tuvo eco en la comunidad y logró una gran respuesta entre los ciudadanos.
La semana anterior circuló en redes una publicación en la que se pedía el apoyo en alimentos no precederos y artículos de limpieza para los habitantes de esta casa hogar, en la que habitan actualmente 26 niños, niñas y jóvenes bajo el cuidado de las Hermanas Misioneras de Cristo Niño.
El mensaje llegó a muchos mazatlecos y uno de ellos, junto con su familia, decidió poner manos a la obra aprovechando su poder de convocatoria.
Roberto Osuna Valdez, conocido en el puerto como “Zeuss”, propietario del restaurante La Vaca Lupe, decidió poner un centro acopio afuera de su negocio los días viernes y sábado para que quienes quisieran apoyar pudieran dejar su donativo. 
Camila y Roberto, sus hijos mayores se hicieron cargo de la colecta, sin importar las altas temperaturas que se sienten en Mazatlán estuvieron al pie del cañón recibiendo la ayuda y le pusieron un extra, a cada donador le regalaron kekis hechos en el restaurante familiar.
“Mi hermana fue la que sugirió que hiciéramos la colecta aquí en Vaca Lupe en la Ciudad, porque estamos cerca de tiendas de autoservicio y así la gente podía ir a comprar y venir a apoyar, además estamos en una avenida muy transitada y la gente podía llegar dejar de pasada la ayuda”, expresó Roberto mientras estaba pendiente del centro de acopio.
La convocatoria realizada en redes sociales por parte Roberto Osuna logró su cometido, durante las horas que se recibió la ayuda muchos ciudadanos acudieron a dejar sus donativos. 
Un llamado en redes que prendió la solidaridad local
Mazatlecos e incluso extranjeros que se enteraron del llamado decidieron apoyar. La mesa colocada afuera del restaurante se fue llenando de alimentos y todo tipo de artículos de limpieza e higiene personal.
Una vez recaudada la ayuda, este lunes Roberto, su esposa Martha, Camila y el hijo menor de la familia Jorge Luis se dieron a la tarea de cagar todo a una camioneta del negocio y llevar los donativos a la Ciudad de los Niños.
En el lugar las madres Velia y Ofelia, quienes se encargan de la casa, recibieron con gratitud la ayuda que los ciudadanos hicieron llegar a través de la familia Osuna Lizárraga. 
“Estas son necesidades primordiales, básicas, de diario, muchas gracias a todos, nos traído mucho apoyo, quisiera tener un cuarto muy grande para guardar todo esto”, dijo la madre Velia con emoción.
Necesidades urgentes: luz, agua y regreso a clases
Mientras la familia descargaba los víveres y artículos de limpieza para acomodarlos en mesas en la estancia de la Ciudad de los Niños, las madres comentaban lo importante de esta ayuda y las necesidades que aún tienen para solventar los gastos de servicios básicos y el regreso a clases de los habitantes de la casa.
“Ahorita estamos sobre el pago de luz que son 17 mil pesos, el pago del agua y el teléfono, también necesitamos todo lo que necesitan los niños para el regreso a clases porque les piden un montón de cosas”, señala.
Al escuchar el relato de la madre, Roberto y su familia comentaban la posibilidad de continuar ahora con una colecta de útiles escolares para surtir las listas que cada uno de los niños y jóvenes necesitarán para el regreso a clases. 
Incluso, señaló Roberto, el llamado se hace a los empresarios mazatlecos que quieran apoyar para que los servicios de la Ciudad de los Niños queden cubiertos.
“Invitar a todos los comerciantes y empresarios a que aporten, Mazatlán nos ha regalado mucho es justo y necesario regresar algo de eso a cosas buenas como es la Ciudad de los Niños que ahorita escuchando a la madre nos damos cuenta lo difícil que es pagar la luz y todos los gastos”, expresó.
Por su parte Camila, quien ya ha realizado otras colectas en beneficio de instituciones como el Asilo de Ancianos La Inmaculada, señaló que la satisfacción de ayudar a quienes más lo necesitan recompensa cualquier esfuerzo o sacrificio.
“Ojalá y más gente se ponga a pensar en cosas que ocupan los niños, ojalá los ciudadanos aporten su granito de arena o lo que les nazca del corazón y traerlo. Esto Dios se los va a agradecer y se los va a multiplicar, yo siento muy bonito que mucha gente le interese, hay gente que sí coopera y hasta de más”.
Este acto de generosidad subraya una verdad potente: cuando la comunidad mazatleca se organiza, las carencias se transforman en oportunidades para fortalecer el tejido social. 
La respuesta positiva hacia la Ciudad de los Niños puede ir más allá de un alivio temporal para ser el inicio de una red de apoyo sostenible.
El desafío de recolectar útiles para el regreso a clases y la cobertura de servicios básicos es un reto que se presenta como una nueva invitación para que más ciudadanos y empresarios se sumen a esta causa.
Acciones como las de la familia Osuna Lizárraga quedan en la memoria del puerto como un impulso que demuestra que la empatía, cuando se convierte en acción organizada, tiene el poder real de transformar el futuro de estos 26 menores.











