Mientras muchos duermen, ella mantiene viva una tradición que nació hace cinco generaciones
Durante 14 años, María Verónica ha comenzado sus días antes del amanecer para mantener viva una tradición familiar de cinco generaciones. Hoy, mientras su pan conquista a clientes, enfrenta una preocupación que la acompaña todos los días.


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Cosalá, Sinaloa.- Earoma del pan recién horneado forma parte de la vida de María Verónica García Félix, una mujer de 43 años originaria de la comunidad de El Rodeo que ha dedicado los últimos 14 años a preservar una tradición heredada por varias generaciones de su familia.
Antes que ella estuvieron su abuela y una de sus tías, quienes le enseñaron el oficio que hoy representa no solo una fuente de ingresos, sino también una parte fundamental de su identidad. Con ella, ya suman cinco generaciones dedicadas a la elaboración de pan artesanal.

Cómo nació la panadería de María Verónica en Cosalá
Aunque creció rodeada del oficio, fue un curso en ICATSIN el que le permitió convertir ese conocimiento en un proyecto propio.
Con el apoyo de su esposo, quien le ofreció comprarle un horno para iniciar, decidió emprender su propia panadería.
Primero vendió durante cinco años en el Mercado Municipal y posteriormente se trasladó al local donde actualmente trabaja, ubicado en una esquina del malecón de Cosalá.
Las madrugadas detrás del pan artesanal de Cosalá
Su jornada comienza todos los días a las seis y media de la mañana.
La preparación inicia con ingredientes sencillos: harina, manteca, azúcar, levadura y una pequeña cantidad de sal.
Después viene la parte más importante, una labor que requiere paciencia y experiencia. Durante aproximadamente 15 minutos amasa a mano cada preparación, una técnica que se niega a reemplazar por maquinaria.
Todo el proceso se realiza en el mismo local donde vende sus productos. Desde la mezcla de los ingredientes hasta la cocción final, cada pieza pasa por sus manos.
Los primeros tres años trabajó con un horno tradicional de piedra alimentado con leña.
Con el tiempo logró adquirir un horno más moderno, lo que le permitió incrementar su producción y atender la creciente demanda.
A las 8:15 de la mañana el pan ya está listo para la venta.

El pan que conquista a clientes y visitantes de Cosalá
Desde temprano llegan clientes que conocen la calidad de sus productos y que regresan cada día en busca de sus favoritos.
En una jornada normal elabora entre 180 y 200 piezas, pero durante los días lluviosos o nublados la demanda aumenta considerablemente y puede vender hasta 280 piezas.
Su fama ha rebasado los límites del municipio. Habitantes de rancherías cercanas, visitantes de Culiacán e incluso familiares que viajan a otras ciudades suelen llevarse pan para compartir.

Conchas, empanadas y cortadillas: los favoritos de los clientes
Las conchas, el pan de mujer, las cortadillas y las empanadas de calabaza encabezan la lista de los productos más solicitados.
También elabora coricos y empanadas de cajeta, piña y fresa, además de atender pedidos especiales para reuniones familiares y velorios.
Aunque ha intentado incorporar más variedades, reconoce que la gente sigue buscando el sabor tradicional.
“Si alguien me habla, vengo y hago el pedido”
Para María Verónica, la panadería es mucho más que un negocio.
Su compromiso con los clientes es tal que, incluso después de terminar la jornada, está dispuesta a regresar al horno si alguien necesita un pedido.
“Si alguien me habla y ocupa un pedido para más tarde, vengo y lo hago. Me gusta mucho lo que hago”, asegura.

La preocupación de María Verónica: que la tradición termine con ella
A pesar del cariño que siente por su oficio, reconoce que la tradición familiar podría terminar con su generación.
Tiene cuatro hijos, pero ninguno ha mostrado interés por aprender.
“No les gustó. Creo que de aquí no va a salir otra panadera”, comenta con una mezcla de nostalgia y resignación.
Más que un negocio, una forma de vida en Cosalá
Además de conservar una tradición familiar, María Verónica procura adquirir sus insumos en comercios locales.
Su intención es apoyar la economía del municipio y contribuir a que el dinero permanezca en Cosalá.
Un legado que permanece en cada pieza de pan
Mientras el aroma del pan recién horneado continúa atrayendo a clientes y visitantes, María Verónica mantiene vivo un legado que ha pasado de generación en generación.
Y aunque el futuro de esa tradición sea incierto, su historia ya quedó escrita en el sabor y en la memoria de quienes llegan todos los días a su pequeño local en busca de un pan caliente y una sonrisa amable.





