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A los 91 años sigue trabajando todos los días y su historia está conmoviendo a Mazatlán

A sus 91 años, Carmen Elizondo sigue trabajando todos los días en el centro de Mazatlán. Vende pan, empanadas y dulces caseros para apoyar a su familia y mantenerse activa pese a las dificultades.

12 junio, 2026
Con una sonrisa y mucha energía, doña Carmen vende productos hechos en casa junto a sus hijas. A sus 91 años asegura que trabajar le sirve de terapia y le da motivos para seguir adelante.
Con una sonrisa y mucha energía, doña Carmen vende productos hechos en casa junto a sus hijas. A sus 91 años asegura que trabajar le sirve de terapia y le da motivos para seguir adelante.

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Mazatlán, Sinaloa.- Mientras muchas personas piensan en el retiro, Carmen Elizondo Castro, una mujer de 91 años de edad, sigue levantándose cada mañana para instalar su pequeño puesto de productos caseros en el centro de Mazatlán. Su historia de trabajo, esfuerzo y amor por su familia se ha convertido en un ejemplo de perseverancia para quienes la conocen.

Entre panes, empanadas, buñuelos y dulces tradicionales, doña Carmen demuestra que la edad no siempre es un límite cuando existen ganas de salir adelante.

Muchos se jubilan a esa edad; ella decidió seguir trabajando y ayudar a sus hijas
Muchos se jubilan a esa edad; ella decidió seguir trabajando y ayudar a sus hijas
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Doña Carmen vende pan y empanadas a sus 91 años en Mazatlán

Todos los días, desde las ocho de la mañana, Carmen se instala en una de las zonas más transitadas del centro de Mazatlán, cerca del mercado municipal.

Desde ese lugar ofrece productos elaborados en casa junto con sus hijas, entre ellos:

  • Empanadas de cajeta
  • Buñuelos
  • Conchitas
  • Orejas hojaldradas
  • Pan de elote
  • Galletas de avena
  • Besos de ángel
  • Servilletas bordadas a mano

Su voz amable y su actitud positiva llaman la atención de quienes pasan frente a su puesto, donde atiende personalmente a cada cliente.

La historia de una madre que nunca dejó de luchar por sus hijos

A sus 91 años, doña Carmen Elizondo continúa trabajando todos los días en el centro de Mazatlán, donde vende empanadas, pan casero y otros productos elaborados junto a sus hijas.
A sus 91 años, doña Carmen Elizondo continúa trabajando todos los días en el centro de Mazatlán, donde vende empanadas, pan casero y otros productos elaborados junto a sus hijas.

La vida de Carmen no ha sido sencilla.

Quedó viuda a los 45 años y tuvo que sacar adelante sola a sus seis hijos: tres hombres y tres mujeres.

Desde entonces aprendió que el trabajo sería la herramienta para enfrentar cualquier dificultad.

Durante años lavó y planchó ropa ajena para mantener a su familia y, aunque el tiempo ha pasado, asegura que nunca perdió el hábito de trabajar.

"Me sirve de terapia, me encanta trabajar. Siempre he trabajado y ya me acostumbré", comenta con una sonrisa.

Una familia unida que encuentra fuerza en el trabajo

Actualmente vive con dos de sus hijas, una de ellas con discapacidad.

Las tres participan en la elaboración de los productos que venden diariamente.

Las servilletas bordadas son confeccionadas por su hija, mientras que las empanadas, panes y demás alimentos son preparados en equipo desde casa.

"Tenemos que estar unidas, porque de alguna manera hay que salir adelante", expresa.

Además de los productos horneados, también vende mangos cosechados de un árbol que tiene en su vivienda, así como chocolates, churros de maíz y otros antojitos.

Doña Carmen viaja diariamente desde la colonia Juárez hasta el centro de Mazatlán para vender pan y empanadas; asegura que trabajar es su mejor terapia.
Doña Carmen viaja diariamente desde la colonia Juárez hasta el centro de Mazatlán para vender pan y empanadas; asegura que trabajar es su mejor terapia.

El sacrificio diario para llegar a su puesto de ventas

Doña Carmen vive en la colonia Juárez y cada día debe trasladarse en pulmonía hasta el centro de la ciudad.

El viaje le cuesta alrededor de 140 pesos diarios entre ida y vuelta, una cantidad que en ocasiones representa una parte importante de sus ganancias.

Sin embargo, asegura que continúa asistiendo porque disfruta trabajar y convivir con las personas.

Permanece en su puesto hasta la una de la tarde, cuando el intenso calor del puerto le obliga a regresar a casa.

El mensaje de una mujer de 91 años para los adultos mayores

A pesar de los dolores de rodilla, reumas y otras molestias propias de la edad, Carmen mantiene una actitud optimista ante la vida.

Para ella, mantenerse activa ha sido una de las claves para conservar su ánimo y energía.

Por eso envía un mensaje a las personas mayores que permanecen inactivas en sus hogares.

"Si pueden hacer algo para su bien, háganlo. No se queden sin hacer nada porque uno se enfada estando inactivo", recomienda.

La historia de doña Carmen, de 91 años, se ha convertido en un ejemplo de perseverancia y amor por la familia en Mazatlán.
La historia de doña Carmen, de 91 años, se ha convertido en un ejemplo de perseverancia y amor por la familia en Mazatlán.

La historia de Carmen inspira a Mazatlán

A sus 91 años, Carmen Elizondo no mide el tiempo en cumpleaños ni en décadas.

Lo mide en jornadas de trabajo, clientes atendidos y productos vendidos.

Su historia refleja la fortaleza de miles de adultos mayores que continúan siendo productivos, apoyando a sus familias y demostrando que la voluntad puede ser más fuerte que cualquier obstáculo.

Mientras tenga fuerzas para levantarse cada mañana, doña Carmen seguirá haciendo lo que más le gusta: trabajar, convivir con la gente y demostrar que nunca es tarde para seguir adelante.


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