En Culiacán, Dulce transforma su talento en postres. Vende pay de queso, flan de cajeta y coricos en Alturas del Sur
Desde una esquinita de Alturas del Sur, Dulce Hernández sale todos los días a vender los postres que ella misma prepara y que a todos en el fraccionamiento les encanta.

Cada día, Dulce Hernández sale de su casa en Alturas del Sur con la idea clara de ganarse la vida con lo que sabe hacer y con lo que le gusta.
Aquí hay trabajo, constancia y muchas horas en la cocina antes de llegar a su punto de venta, ese que ya muchos vecinos ubican sobre el bulevar Francisco Corneta, en la segunda sección del fraccionamiento, justo detrás del Cedis, en una esquinita del Oxxo.
Dulce tiene 43 años y apenas dos años viviendo en Alturas del Sur, pero su historia como vendedora viene de mucho antes.
“Siempre me han gustado las ventas”, dice con naturalidad.
Es madre de dos hijos ya adultos, y desde que ellos eran pequeños aprendió a salir adelante ofreciendo lo que tuviera a su alcance. Ha vendido de todo, pero hoy encontró en los postres un espacio donde se siente cómoda y segura.
Lo que comenzó como un hobby, viendo videos y probando recetas, se convirtió poco a poco en su principal actividad.
“Vi que sí se me daba”, cuenta para Tus Buenas Noticias. Y entonces empezó a hacer más, a perfeccionar sabores, a animarse a vender. Así nació su pequeño negocio, conocido como “Lo de Dulce, tradición y algo más”.
La historia de Dulce y su negocio de postres

Sobre su mesa hay pay de queso, flan de cajeta, carlotas, coricos, empanadas, galletas rellenas de cajeta, pinturitas y cacahuates. Todo elaborado por ella misma. Los precios son accesibles: el pay de queso a 25 pesos, el flan de cajeta y la carlota a 35 pesos la rebanada.
También vende cajas: empanadas en 70 pesos, galletas con cajeta en 60, y coricos o pinturitas en 45 pesos. Los postres completos los prepara solo por pedido, cuidando cada detalle.
No siempre ha sido fácil. Dulce reconoce que hubo momentos complicados pero nunca dejó de intentarlo. Hoy ya tiene tiempo estableciéndose nuevamente en ese punto que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano del sector.
Postres caseros que se han vuelto referente en Alturas del Sur

No habla de miedo, habla de ganas. De levantarse, de moverse, de no quedarse quieta. “Siempre he sido muy emprendedora”, dice, como quien lo tiene claro desde hace años.
Dulce Hernández no solo vende postres. Vende el resultado de su esfuerzo diario, de su aprendizaje constante y de una decisión firme: salir todos los días a buscar lo suyo. Y en esa esquina de Alturas del Sur, entre el ir y venir de la gente, su historia se sigue escribiendo, rebanada a rebanada.













