De pescar en altamar a liderar una empresa que genera millones: la historia del rey del atún mexicano
La historia de Grupomar comenzó con la visión de un pescador que desafió crisis y embargos para construir una de las empresas atuneras más importantes de México, con impacto millonario y liderazgo global


La historia de uno de los grupos atuneros más importantes de México no nació en oficinas corporativas ni campañas publicitarias, sino en el trabajo diario de un pescador que supo leer el futuro de la industria. A finales de los años sesenta, una visión poco común comenzó a tomar forma en altamar.
Ese impulso lo encabezó Don Antonio Suárez Gutiérrez, reconocido como el decano de la pesca de atún en el país. Su trayectoria marcó el inicio de una empresa que, con el paso de las décadas, se transformó en un referente nacional e internacional por su capacidad productiva e innovación.
De pescador artesanal a referente de la industria atunera mexicana
Don Antonio Suárez Gutiérrez inició su camino en la pesca cuando el sector aún era incipiente en México. Desde sus primeros años, se dedicó a la captura y procesamiento de especies del Pacífico, pero con una mentalidad que iba más allá de la actividad artesanal. Su objetivo era claro: construir una industria nacional sólida, capaz de competir con las grandes potencias atuneras del mundo.
Esa visión estratégica sentó las bases de lo que más tarde se convertiría en Grupomar, un conglomerado empresarial que hoy representa liderazgo, desarrollo tecnológico y compromiso con la pesca responsable. Suárez Gutiérrez no solo acumuló experiencia en altamar, sino que entendió la importancia de integrar procesos, modernizar flotas y profesionalizar cada etapa del negocio.

¿Cómo nació la empresa millonaria del atún?
La expansión de Grupomar comenzó formalmente en la década de 1980, cuando se impulsó la construcción de dos buques atuneros con capacidad superior a las mil toneladas. En un inicio, estas embarcaciones operaron en el Océano Atlántico, con base en Dakar, y tripulaciones conformadas por personal de distintos países.
Poco después, la operación se trasladó al Océano Pacífico Oriental, estableciendo su base en Ensenada, Baja California. El crecimiento fue acelerado: la empresa llegó a contar con 13 buques y se posicionó entre los armadores atuneros más relevantes a nivel mundial.
Sin embargo, entre los años ochenta y noventa, los embargos internacionales al atún mexicano representaron un duro golpe para la industria.
Ante este escenario, Grupomar tomó una decisión clave: reducir su flota e integrarse verticalmente. Así surgió Marindustrias y se adquirió la planta procesadora de atún en Manzanillo. En 1994, este proceso dio origen a Tuny, una marca mexicana que transformó el mercado por su calidad, sabor e innovación.

Producción a gran escala y el impacto económico
Hoy, Grupomar produce más de 35,000 cajas de atún al día, una cifra que refleja su consolidación y capacidad de adaptación ante crisis y cambios en el consumo. La planta de Manzanillo opera con sistemas certificados de calidad e inocuidad alimentaria desde hace más de 15 años.
Además, el grupo ha sido pionero en innovación, al incorporar la tapa abre fácil y desarrollar productos listos para consumir. Desde 2015, reforzó su integración vertical mediante la fabricación de envases y tapas a través de Nanomar, y amplió su flota con buques de mayor capacidad. En 2023 sumó el buque María de Jesús, el más moderno de América en la pesca de atún.
De un pescador visionario a un imperio que mueve millones de pesos cada día, la historia de Grupomar demuestra que la experiencia, la adaptación y la innovación pueden transformar una actividad tradicional en un motor económico de alcance global.











