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Culiacán, Sinaloa. - Detrás de cada gran descubrimiento hay una pregunta hecha con curiosidad. En la Unidad Deportiva 5 de Febrero, decenas de niñas y niños, acompañados por sus familias, encontraron esas respuestas a través de Ciencia en Movimiento, un programa que transformó el parque en un laboratorio al aire libre.
Entre experimentos, risas y asombro, la jornada demostró que aprender puede ser tan emocionante como jugar y que una tarde de ciencia también puede despertar sueños para toda la vida.

Ciencia en Movimiento despierta la curiosidad de familias en Culiacán
A través del programa Ciencia en Movimiento, impulsado por Parques Alegres IAP en coordinación con CONFÍE y el Centro de Ciencias de Sinaloa, decenas de familias disfrutaron de una jornada gratuita que acercó el conocimiento a la comunidad, demostrando que la ciencia también puede vivirse en los parques, entre risas, preguntas y momentos compartidos.
Niñas, niños, jóvenes y personas adultas participaron en talleres científicos, experimentos interactivos y actividades diseñadas para despertar la curiosidad, estimular el pensamiento creativo y fortalecer la convivencia familiar. Cada estación invitó a observar, tocar, experimentar y descubrir que detrás de los fenómenos cotidianos existen respuestas fascinantes.

Entre las asistentes estuvo la pequeña Vania Yissel, quien vivió la experiencia con una emoción contagiosa. Recorrió una y otra vez las distintas actividades, sorprendida por cada experimento y deseosa de seguir aprendiendo.
Su entusiasmo reflejó el espíritu de un programa que continúa llegando a diferentes rincones de Culiacán y de Sinaloa para acercar la ciencia a más niñas y niños.
Más que explicar conceptos científicos, Ciencia en Movimiento abre puertas a nuevas oportunidades de aprendizaje. Llevar este tipo de experiencias a las colonias significa sembrar inquietudes, fortalecer la confianza para hacer preguntas y demostrar que cualquier espacio puede convertirse en un lugar para descubrir, imaginar y crear.

Cuando la ciencia llega hasta donde juegan las infancias, también florecen la creatividad, el pensamiento crítico y la ilusión de construir un mejor futuro. En cada experimento nace una pregunta; en cada respuesta puede surgir una vocación.
La jornada volvió a demostrar que aprender no tiene por qué suceder únicamente dentro de un salón de clases. Entre sonrisas, juegos y descubrimientos, madres, padres, hijas e hijos encontraron una manera distinta de convivir, compartiendo la emoción de comprender un poco más el mundo que los rodea.

A 34 años de su creación, el Centro de Ciencias de Sinaloa continúa llevando el conocimiento más allá de sus instalaciones mediante alianzas que acercan experiencias educativas a las comunidades.
Cada edición de Ciencia en Movimiento deja mucho más que experimentos: siembra curiosidad, fortalece la convivencia familiar e inspira a niñas y niños a descubrir que el conocimiento también puede comenzar en el parque de su colonia. Porque cuando una infancia aprende a hacerse preguntas, también inicia a imaginar un futuro lleno de posibilidades.












