Morris Chang: el pionero de la industria de semiconductores en Taiwán
La historia de Morris Chang y su legado en la tecnología.


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A menudo pensamos que la innovación tecnológica es un terreno exclusivo de jóvenes prodigios en garajes de Silicon Valley.
Sin embargo, la tecnología que hoy hace posible la Inteligencia Artificial, los teléfonos inteligentes y los avances médicos más sofisticados, no nació de la inmediatez, sino de la paciencia, la experiencia y la sabiduría de un hombre que decidió empezar de nuevo cuando la mayoría pensaba en el retiro.
Esta es la historia de Morris Chang, el fundador de TSMC, y cómo su visión desde Taiwán hoy mueve al mundo entero.

Un camino forjado en la resilencia
La vida de Chang no fue sencilla. Nació en 1931 en Ningbo, China. Su juventud estuvo marcada por la necesidad de migrar debido a la guerra, moviéndose a través de Hong Kong y finalmente a Estados Unidos.
Como muchos inmigrantes que han construido grandes naciones, Chang vio en la educación su ancla hacia la estabilidad, graduándose en instituciones de prestigio como MIT y Stanford.
Durante más de 20 años, Chang fue una pieza clave en Texas Instruments, ayudando a construir la industria de los semiconductores desde sus cimientos. Era un ejecutivo respetado y un candidato natural para liderar la compañía. Sin embargo, en un giro del destino que podría haber desanimado a cualquiera, esa promoción nunca llegó.

Lo que parecía un techo profesional se convirtió, en realidad, en una plataforma de despegue.
Impacto de TSMC en la industria de semiconductores a nivel mundial
En 1985, a los 54 años, Chang aceptó una invitación del gobierno de Taiwán para desarrollar la industria tecnológica local. Fue allí donde observó una ineficiencia que nadie más había cuestionado. En aquella época, si querías diseñar chips, tenías que fabricarlos tú mismo.

Era un proceso costoso y complejo. Chang propuso algo radical: una compañía dedicada exclusivamente a fabricar los diseños de otros. En 1987, a sus 56 años, fundó TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) bajo una premisa de confianza absoluta: “No competiremos contigo. Solo fabricaremos lo que tú diseñes”.
La visión de Morris Chang cambió el rumbo de la innovación
Esa decisión de neutralidad desató una ola de innovación global. Al eliminar la barrera de tener que construir fábricas propias, nacieron empresas que hoy son gigantes, como NVIDIA, Apple y Qualcomm. Se les conoce como diseñadores "fabless" (sin fábrica), y existen gracias a la visión de Chang.

Hoy, el impacto es asombroso:
- Liderazgo Absoluto: TSMC fabrica más del 90% de los chips más avanzados del mundo (tecnologías de 3nm y 5nm).
- Corazón de la IA: Los procesadores que entrenan y ejecutan las Inteligencias Artificiales modernas dependen de la precisión milimétrica que solo la empresa de Chang ha logrado perfeccionar.
Un legado de paciencia y visión
Morris Chang, hoy en sus 95 años, nos deja una lección que va más allá de la tecnología. Su éxito no fue un golpe de suerte ni una carrera de velocidad; fue un maratón de disciplina.
Su historia nos recuerda que el rechazo no es el final, sino a veces una redirección necesaria. Nos enseña que la experiencia acumulada es un activo insuperable y que nunca es tarde para cambiar el rumbo de la historia.

Mientras lees esto en tu dispositivo, recuerda que su funcionamiento es posible gracias a un hombre que se atrevió a innovar en su "segundo acto", demostrando que, a veces, la grandeza llega exactamente cuando el mundo está listo para recibirla.









