Mario Benedetti y su canto a la vida
En tres poemas descubrirás quién fue Mario Benedetti, y por qué sus letras inspiran canciones.


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Este soñador no necesitó ni del sol ni la luna para seguir amando hasta el final
La vida de un relator de sueños de un escritor que nunca se rindió, y que en más de seis décadas de escritura se encontró con amores, exilios, vidas comunes, utopías y un entrañable final. El es el uruguayo Mario Benedetti.
Con su propio nombre Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia guardó respeto a costumbres ancestrales, y con nostalgia solía mencionar su recuerdo sobre el clima sombrío de su casita en el barrio Colón.
Desde muy pequeño Mario tenía la habilidad de ver profundamente su contexto, sin embargo nunca dejó de ser un hombre que creía en “la esperanza de que las cosas de la vida, esas que todos sabemos importantes -amor, justicia, solidaridad, honestidad, rigor, entrega- pueden ser alcanzables”, según su amigo escritor Eduardo Galeano.
La simplicidad de sus letras hablan por sí solas, pero Mario Benedetti no sólo fue uno de los mejores escritores latinoamericanos sino un hombre que logró comprender y explorar el amor de formas extraordinarias.
A tal grado que sus escritos fueron la inspiración de artistas como Joan Manuel Serrat. Un cantante que decidió extrañar a Mario como se extraña a un hermano del alma, “pero no voy a llorarle, porque la vida de Mario fue un canto a alegría y así le recordaré siempre, con una sonrisa”.
Si aún no sabes de quién te estamos hablando, a continuación te compartimos unos poemas de este escritor uruguayo.
Poemas de Mario Benedetti
Es momento de regalarle un suspiro al amor con los siguientes tres poemas de Mario Benedetti.
Por siempre
Si la esmeralda se opacara, si el oro perdiera su color, entonces, se acabaría nuestro amor.
Si el sol no calentara, si la luna no existiera, entonces, no tendría sentido vivir en esta tierra como tampoco tendría sentido vivir sin mi vida, la mujer de mis sueños, la que me da la alegría...
Si el mundo no girara o el tiempo no existiese, entonces, jamás moriría Jamás morirías tampoco nuestro amor... pero el tiempo no es necesario nuestro amor es eterno no necesitamos del sol de la luna o los astros para seguir amándonos...
Si la vida fuera otra y la muerte llegase entonces, te amaría hoy, mañana... por siempre... todavía.
Táctica y estrategia
Lo que siento por ti no es amistad, voy por ti y esto va en serio. Una declaración de amor.
Mi táctica es mirarte, aprender como sos quererte como sos. Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible. Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos. Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.
Amor de tarde
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.





