Don Güicho, el arte en la ruta de la superación
Don Güicho es el velador de la Casa de la Cultura de la UAS que ha tenido la oportunidad de desarrollarse como pintor y alcanzar sus anhelos en la vida gracias a esta arte. Conoce su historia.


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El velador de la UAS que pinta y que ha llevado su obra artística de pintura a países como Italia, Brasil, Argentina.
Tus Buenas Noticias. A veces encontramos la magia en los lugares menos esperados, que jamás imaginamos. Tal es el caso de la historia que le vamos a contar el día de hoy sobre Güicho, un talento sinaloense poco conocido, que después de barrer basura ha transitado el camino del arte.
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Güicho nos enseña el camino de la superación siendo conserje ahora hace obras extraordinarias.
¿Cuántas veces has admirado las obras expuestas en la Casa de la Cultura de la UAS?. Artistas nacionales e internacionales comparten su talento en las paredes de este recinto, pero lo más impactante es que su conserje, es uno de ellos.
Oriundo de La Cofradía, San Pedro en Navolato, Luis Alfredo Güicho Gastelum ha encontrado en la pintura, su pasión, su vida y su porvenir.
Desde muy pequeño, comentó en entrevista para Tus Buenas Noticias, descubrió ese afán por pintar cada sentimiento o situación vivida en su día a día, gracias al apoyo de su hermano Carlos Félix.
Y, al soltar una carcajada, mencionó que sus maestras apoyaban su pasión por la pintura al dejarlo sin recreo, pero salía mucho antes que sus demás compañeros, para que las ayudara a elaborar los murales y así mejorar su técnica.
Durante su infancia, Luis Alfredo encontró otras disciplinas que le ayudaron a forjar su carácter como el boxeo y el karate, y que en un futuro este aprendizaje se vería plasmado levemente en sus pinturas.
"Cuando era niño, me la llevaba haciendo garabatos y rayando en el suelo, y nunca lo dejé.
Entonces, ¿cómo fue que descubrieron su talento?. A sus 30 años Güicho, como le dicen sus amigos y conocedores de sus obras, empezó a trabajar en “Vendor, Publicidad Exterior” como ayudante raspando láminas en un taller de pintura.
Estando allí, su oportunidad de hacer lo que más amaba llegó pues la persona a la que le ayudaba, además de la pintura; se dedicaba a la música, por lo que cambió de trabajo. Fue entonces que los dueños prestaron atención a sus dibujos, confiaron en él y lo convirtieron en el encargado de las imágenes exteriores.
Una vez que fueron expuestos sus trabajos ante el ‘ojo público’, la sociedad quedó sorprendida pues afirmaban que parecían “obras de arte” y fue así como Güicho fue creciendo en el ámbito de la pintura.
Al poco tiempo después, la Universidad Autónoma de Sinaloa le ofreció un empleo como conserje, el cual aceptó, y en ese momento se encontraba laborando en dos partes distintas.
Sin embargo, la universidad le hizo una oferta que no pudo rechazar, convertirse en el velador de la Casa de la Cultura. Y hoy, mantiene su puesto en dicho lugar con la peculiaridad de que, su talento puede ser visto por cientos de admiradores del arte, sobre las paredes de esta casa. Así fue como surgió la ruta de barrer basura a la pintura.
Cada vez que veía a Luis Alfredo, su amigo Felipe Peraza le insistía “que estudiara la carrera siendo conserje para que conociera más sobre este arte”, hasta que un día lo convenció y, en el año 2001 se graduó como licenciado en artes plásticas.
La vida de Güicho en una pintura

No sólo son pinturas hermosas, si les prestas atención y te acercas un poco más, podrás darte cuenta que en ellas, se esconde la vida de este pintor.
Además de su talento, es importante destacar el apoyo que tuvo Güicho por parte del maestro Jorge Luis Hurtado, quien fue la persona que lo empujó a exponer sus obras.
Si alguna vez has visto las obras de este artista, te habrás dado cuenta que en ellas plasma la infancia y la vejez. En efecto, señaló que se “inspira mucho en la niñez, en los niños, me inspira mucho esos niños de extrema pobreza”.
Pues en ellos ve reflejada parte de su historia, de la forma en la que recorrió su niñez y en lo que se ha convertido al día de hoy.
Por esta razón, desea ayudar a estos infantes para que se den cuenta que el horizonte es muy amplio, y hay muchas cosas más allá si aumentan el alcance de sus ojos.
Tan grande es el horizonte de oportunidades, que este talento sinaloense ha llevado su trabajo a países como Italia, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Brasil.
Gracias a esta experiencia, se siente tan satisfecho con su vida y con los pasos que ha dado que se considera como alguien que “con su obra puede ayudar a la gente”.
De esta manera busca motivar a autoridades, empresarios y a sus amigos pintores a realizar una ‘exposición con causa’ en honor a los niños con cáncer, pues opina que vendiendo arte también se puede ayudar.
Pero, ¿de dónde viene la inspiración?. Luis Alfredo señala que “a donde voltee, hay mucho material para inspirarse”. Y más se enorgullece por ser velador y llegar tan lejos, pues con su ejemplo puede motivar a otras personas a que se animen a salir y mostrar su trabajo.
"La pintura es mi máximo, es mi vida.
A sus 52 años, este ejemplo sinaloense invita a la sociedad a que se sumen a la pintura y tengan paciencia, porque conforme al tiempo irán mejorando.
Para Don Guicho la vida tiene cara de arte, pasa de una infancia rural a los oficios urbanos y la pintura lo lanza al reconocimiento internacional. Retomando su historia, su vida es una pincelada de alegría.
Imagen: Christián López.









