Pasos para celebrar una posada navideña y su significado
En las posadas, la gracia de Dios es representada por medio de la fruta y la colación que se acostumbra dar en los ‘aguinaldos’, es símbolo de la comunión...


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Con el “Panquetzaliztli” los aztecas honrraban al dios Huitzilopochtli hasta la venida de los españoles.
(TBN) El ambiente comienza a llenarse de brío y sorpresas con adornos y colores por las calles de la ciudad, para dar inicio a la época decembrina y a una de las tradiciones más esperada por miles de mexicanos: la posada navideña.
“Ya huele a navidad”, “¿vamos a hacer posada?” Seguramente, en estos días, has escuchado alguna de estas frases pero, ¿sabes cómo organizar una posada navideña y qué significa?. En esta nota lo conocerás.

Para celebrar una posada a la mexicana, es muy importante contar con velas, una piñata, luces de bengala, papel picado, cacahuates, mandarinas y peregrinos para poder entonar los “versos para pedir posada”.
El sitio donde se celebrará la posada, que comúnmente es una casa, se adorna con luces, papel picado y canastas de palma con mandarinas y cacahuates en el centro de las mesas.
Posteriormente los invitados se dividen en dos grupos: el primer grupo forma una fila para pedir posada y el segundo se coloca dentro de la casa para responder a los cantos y dar posada.
Al concluir el acto religioso, se abre paso al momento más esperado de la velada: la ruptura de la piñata y así continuar con la celebración.

Cada elemento que integra una posada tiene un significado especial, ejemplo de esto es la piñata, la cual representa el triunfo de la fe sobre el pecado. Tradicionalmente los 7 picos aluden a los pecados capitales.
La gracia de Dios es representada por medio de la fruta y la colación que se acostumbra dar en los ‘aguinaldos’, es símbolo de la comunión.
Origen de la posada navideña
Su origen se remonta a los tiempos de la conquista con la >strong>celebración del “Panquetzaliztli”, en donde los aztecas festejaban durante 20 días, del seis al 26 de diciembre, la llegada de su principal deidad Huitzilopochtli (dios de la guerra).

De acuerdo con la Dirección General de Culturas Populares, eran fiestas solemnes que estaban precedidas por 4 días de ayuno y durante este tiempo, honraban a su divinidad colocando banderas en los árboles frutales.
Esto es a lo que llamaban “Levantamiento de banderas” ya que en el gran templo, ponían un estandarte de Huitzilopochtli y se le rendía culto. Los patios iluminados con enormes fogatas eran el punto de reunión de los habitantes en espera del solsticio de invierno.
Y durante la noche del 24 de diciembre y por la mañana del 25, había celebraciones en todas las casas donde se ofrecía comida a los invitados y unas figuras elaboradas con pasta llamadas “tzoatl”.
Un nuevo significado español
Con la llegada de los misioneros españoles a finales del siglo XVI, este festejo fue modificado pues aprovecharon esta costumbre religiosa para inculcar el espíritu evangélico y preparar a los indígenas para recibir a Jesús el día de Navidad.

De acuerdo con la página electrónica es.catholic.net, el convento de San Agustín de Acolman fue el primer sitio donde se celebraron las llamadas “Misas de Aguinaldo”, del 16 al 24 de diciembre, que tiempo después se conocerían como posadas a cargo de Fray Diego de Soria.
Los misioneros convocaban al pueblo al atrio de las iglesias y conventos para rezar una novena, acompañada de cantos y representaciones basadas en el Evangelio como recordatorio de la espera del Niño y el peregrinar de María y José.
Estas posadas navideñas se realizaban durante nueve días como símbolo a los meses de espera de María para tener a su hijo y, al finalizar el festejo los monjes regalaban fruta y dulces (aguinaldos) como muestra de gratitud al aceptar la doctrina religiosa.
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