Niños y jóvenes descubren habilidades artísticas en un entorno seguro: el curso impulsa autoestima, creatividad y vínculo comunitario, y enlaza a familias con talleres continuos del Centro Municipal de Artes
Por: Eunice Arredondo
Con risas y proyectos terminados, 23 niñas, niños y jóvenes de Mazatlán cerraron el Curso de Verano Artístico Integral 2026, una iniciativa del Centro Municipal de las Artes (CMA) que busca convertir la curiosidad en habilidad y ofrecer espacios seguros para el desarrollo creativo desde la infancia.
La clausura, celebrada en el Museo de la Música ante padres y madres emocionados, mostró los resultados tangibles del taller: diplomas de participación y una exhibición de trabajos en cinematografía, canto, teatro y otras disciplinas.
Para la coordinadora educativa, Xóchitl Quintero, la fórmula fue simple y eficaz: clases con pasión, metodología práctica y un entorno que invitó a experimentar sin miedo al error.
“Se superaron las metas; los niños se integraron por completo y mostraron un desarrollo artístico impresionante. Hubo todo tipo de expresiones e incluso ellos mismos se sorprendieron de lo que eran capaces de lograr”, explicó Quintero, y señaló que las actividades de cinematografía, canto y teatro despertaron especialmente el interés de los participantes.
Además, destacó la emotividad de la clase abierta de canto compartida con las familias, que reforzó el vínculo entre el aprendizaje y el apoyo en casa.
Vocación artística al descubierto
El testimonio de una participante resume el impacto del curso: Ximena Guadalupe Anguiano, de 15 años, contó que descubrió nuevas vocaciones.
“Aprendí sobre cinematografía y actuación, disciplinas que no practicaba pero que ahora me atraen mucho. Hice amigos y viví experiencias que se quedarán conmigo”, dijo, y adelantó su intención de regresar.
Las familias también valoraron la experiencia: Karla Zatarain, madre de Ximena, calificó las sesiones como “otra dimensión de aprendizaje artístico” y reconoció el efecto motivador en su hija tras presenciar la clase maestra de coro.
Más allá de la clausura, el CMA traduce estos resultados en acciones concretas: invita a las familias a integrarse a los talleres de formación continua que arrancan el 31 de agosto, consolidando una ruta para que el descubrimiento artístico se convierta en aprendizaje sostenido.
Este modelo demuestra que, con espacios seguros y programas bien articulados, la inversión en arte infantil produce beneficios emocionales, sociales y educativos duraderos.