Arborización urbana y confort térmico. La sombra como infraestructura para el peatón

La arborización urbana no solo embellece la ciudad: reduce el impacto del calor extremo, protege la salud de quienes caminan y convierte la sombra en una infraestructura indispensable para una movilidad más segura, equitativa y sustentable.

Por: Gloria Morales

Cuando pensamos en infraestructura peatonal, los primeros elementos que vienen a nuestra mente son banquetas, cruces peatonales, iluminación o rampas de accesibilidad universal.

Sin embargo, es raro que pensemos en los árboles de la ciudad como un componente esencial de esta misma red de movilidad, aunque ciertamente lo son.

Por esta razón, la arborización urbana representa una deuda pendiente con las personas que caminan, sobre todo en una ciudad con climas extremos como Culiacán, donde históricamente se han registrado temperaturas de 44.5 °C con sensaciones térmicas de hasta 55 °C en los casos más severos.

Especialistas señalan que incrementar la cobertura arbórea es una medida clave para enfrentar las altas temperaturas y fortalecer la salud pública en las ciudades.

La falta de sombra agrava la crisis de salud pública en Culiacán.

En este sentido, al momento de diseñar el entorno construido para garantizar desplazamientos peatonales dignos, es indispensable priorizar el confort térmico, siendo la sombra de los árboles la herramienta de infraestructura verde más efectiva para lograrlo.

Ahora bien, la falta de confort térmico en el espacio público no es solo un inconveniente de comodidad, sino un problema grave de salud pública.

Esto se debe a que, según datos de la Secretaría de Salud, el año 2023 registró la cifra más alta de fallecimientos por golpe de calor en México, con 419 defunciones.

Asimismo, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CENAPRECE) reportó que durante 2025 se atendieron a más de 1,600 personas por golpes de calor o síntomas asociados. Aunado a esto, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) clasificó a 2024 como el año más cálido desde que iniciaron los registros globales en 1850, con una temperatura de 1.29 °C por encima de la media del siglo XX.

Culiacán tiene solo cuatro metros cuadrados de área verde por habitante.

Por lo tanto, estos indicadores refuerzan la urgencia de arborizar nuestras ciudades, no solo como una medida indispensable para mitigar el cambio climático a escala global, sino para adaptar nuestras condiciones locales de habitabilidad.

Por ejemplo, en Culiacán contamos únicamente con cuatro metros cuadrados de área verde por habitante, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de ocho metros cuadrados. Es decir, nuestra ciudad se encuentra exactamente a la mitad del estándar internacional indispensable para un entorno sano.

Por otro lado, existen diversas percepciones negativas infundadas respecto a la vegetación sobre la banqueta. En ocasiones se argumenta que los árboles destruyen el pavimento, ocupan el espacio de tránsito o limitan la visibilidad comercial.

Sin embargo, estas complicaciones obedecen a fallas históricas de planeación y cuentan con soluciones técnicas claras.

Por un lado, el daño en la infraestructura se previene eligiendo las especies endémicas y adecuadas para el entorno urbano, ya que no todas las plantas poseen raíces horizontales agresivas ni el mismo desarrollo geométrico.

Por otro lado, respecto a la relación con los comercios, la clave radica en la socialización y el mantenimiento adecuado, visibilizando que un entorno arbolado incrementa el confort térmico de la zona y fomenta la permanencia peatonal frente a los establecimientos.

La arborización urbana puede mitigar el impacto del calor extremo.

En conclusión, en una ciudad como Culiacán, que atraviesa por una crisis compleja de movilidad (marcada por altos índices de motorización, inseguridad vial, contaminación del aire y temperaturas extremas), integrar la arborización como infraestructura peatonal es una acción impostergable.

En última instancia, devolverle la sombra a la calle es saldar un compromiso básico de equidad urbana y salud pública, garantizando que el acto de caminar por nuestra ciudad se realice en condiciones dignas, seguras y climáticamente sustentables.

Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin.