¿Cómo evitar que jóvenes ingresen al Sistema Penitenciario de Sinaloa?

Justicia restaurativa: clave para la reinserción de jóvenes

Por: Jorge Víctor Medina Bazán

Más de la mitad de la población en los centros penitenciarios de Sinaloa, el 64%, no supera los 40 años. Estas cifras nos revelan una realidad contundente: la mayoría de los internos son jóvenes en plena edad productiva.

Más allá de la fría estadística, este panorama representa un llamado urgente a la reflexión y, sobre todo, una gran ventana de oportunidad para transformar vidas a tiempo mediante una verdadera reinserción social.

Este 64% significa 3,199 personas privadas de la libertad menores de 40 años, cuyas edades se dividen en dos grupos:

  • Juventud temprana (18 a 29 años): 1,596 personas internas.
  • Etapa productiva (30 a 39 años): 1,603 personas internas.

    La justicia restaurativa y el tratamiento de adicciones representan opciones para favorecer la reinserción social y prevenir la reincidencia

Evitar que los jóvenes lleguen al sistema penitenciario mediante mayores oportunidades educativas, sociales y económicas contribuye a construir comunidades más seguras y con mayor justicia social.

La evidencia muestra que el encarcelamiento en edades tempranas suele interrumpir los estudios, limitar las oportunidades laborales y debilitar los vínculos familiares y comunitarios.

La familia y la comunidad como pilares de prevención

Las estrategias de prevención más efectivas coinciden en fortalecer los espacios donde niñas, niños y jóvenes se desarrollan diariamente.

Entre las principales acciones destacan:

  • Consolidar el Estado de derecho en las comunidades.
  • Fortalecer a las familias como principal núcleo de formación.
  • Reducir la deserción escolar y prevenir el consumo de drogas.
  • Capacitar a madres, padres y tutores en crianza positiva y resolución pacífica de conflictos para disminuir la violencia familiar.
  • Implementar sistemas escolares de alerta temprana que detecten ausentismo, acoso escolar, problemas de conducta o bajo rendimiento académico.
  • Recuperar espacios públicos mediante actividades deportivas, artísticas y culturales que ofrezcan alternativas positivas durante el tiempo libre.

Educación y empleo: alternativas para jóvenes en riesgo

Muchos jóvenes se incorporan a actividades delictivas por la falta de oportunidades económicas o por la ausencia de modelos positivos de referencia.

Para reducir este riesgo se proponen acciones como:

  • Programas de capacitación técnica, emprendimiento y acceso al primer empleo mediante alianzas entre gobiernos y empresas.
  • Redes de mentoría que vinculen a jóvenes en situación de vulnerabilidad con personas de su comunidad que hayan superado contextos similares y puedan orientar su proyecto de vida.

Estas iniciativas fortalecen las expectativas de desarrollo personal y disminuyen los factores asociados a la delincuencia.

Justicia restaurativa: clave para la reinserción de jóvenes

Cuando un joven comete un delito por primera vez, la respuesta institucional puede marcar la diferencia entre la reinserción y la reincidencia.

Entre las medidas que han demostrado mejores resultados se encuentran:

  • Aplicar mecanismos de justicia restaurativa que permitan reconocer el daño ocasionado, reparar a las víctimas y realizar trabajo comunitario.
  • Canalizar a tratamiento especializado a quienes hayan cometido delitos relacionados con el consumo de sustancias, bajo supervisión judicial.
  • Implementar mecanismos de desvío de casos para que delitos menores cometidos por adolescentes no generen antecedentes penales cuando cumplen programas de educación, terapia o reintegración social.

Estas estrategias buscan que el sistema de justicia privilegie la rehabilitación y la prevención de nuevas conductas delictivas, especialmente entre la población joven.