En Urías, la comunidad escolar impulsa la participación diaria: con apoyo de padres y abuelos, programas y autoridades, el plantel superó saqueos y mejoró infraestructura para formar a generaciones de niñas y niños
Por: Eunice Arredondo
Una comunidad escolar unida y participativa es, sin duda, un orgullo que se trabaja a diario desde las aulas y la dirección del Jardín de Niños Federico Froebel, en la colonia Urías.
El preescolar con 42 años de historia nació para satisfacer la necesidad de educación para los pequeños de las familias jóvenes que se asentaban en la colonia, en un espacio ubicado en la loma, cerca de la carretera.
Desde hace 30 años el plantel se movió a la calle Ladrillera, a un terreno donado por el Ejido, a un costado de la Secundaria General número 5 Martiniano Carvajal, donde poco a poco fue creciendo la infraestructura para dar atención a más de 200 niños y niñas del sector.
Papás, abuelitos y maestros cuidando de la niñez en Urías
Durante tres décadas, el Jardín de Niños Federico Froebel ha formado a generaciones de pequeños que hoy son padres de familia, cuyos hijos han pasado también por las aulas de este kínder que hoy se distingue por tener el apoyo de papás y abuelos en el cuidado y atención de los alumnos.
A decir de la directora del plantel, Rosalía Huerta Silva, quien desde hace 9 años dirige los esfuerzos del equipo de este preescolar, pero ha trabajado 13 años en el plantel, es por el apoyo de los padres que el kínder se mantiene en pie.
Gracias a programas como “Escuela de tiempo completo” y “La escuela es nuestra”, se han hecho grandes mejoras en infraestructura, el apoyo de autoridades municipales también ha sido importante, sin embargo, las aportaciones de los padres son fundamentales para la operatividad diaria del Jardín.
Comunidad unida en favor de la educación de los más pequeños
En entrevista con Tus Buenas Noticias, la directora señala que uno de los problemas más grandes que ha enfrentado el plantel fue una ola de saqueos que alcanzó su peor etapa durante la pandemia, cuando el kínder quedó prácticamente desvalijado.
Fue con aportaciones de los padres como se solucionó el problema y como se empezó a pagar un velador para evitar más atracos hasta la actualidad.
Este es solo un ejemplo de cómo la unión entre docentes y padres ha sido fundamental para otorgar a los pequeños un lugar seguro donde aprenden y desarrollan sus habilidades en un ambiente de colaboración y mucho afecto.
Lo que destaca en la historia del Jardín de Niños Federico Froebel es la respuesta que la comunidad ha construido con hechos: cuando se han presentado retos la solución no llegó solo desde afuera, sino desde la organización, el compromiso y la participación constante de docentes, padres y abuelos.