El cambio climático altera el ciclo del agua, intensifica sequías e inundaciones y amenaza el acceso al recurso hídrico, por lo que la conservación y gestión sostenible son fundamentales
Por: Jesús Salvador Martínez Bastidas
El cambio climático es la alteración a largo plazo de las temperaturas y los patrones meteorológicos de la Tierra. Es impulsado principalmente por actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación, que liberan gases de efecto invernadero y atrapan el calor en la atmósfera (ONU, 2025).
Relación entre el agua y el cambio climático
El agua y el cambio climático están estrechamente relacionados, porque el cambio climático afecta al agua presente en el planeta de formas complejas. La mayor parte de los impactos se reducen al agua (ONU/AGUA, 2025).
El cambio climático está acelerando tanto la escasez de agua como los peligros relacionados con este recurso, ya que el aumento de las temperaturas altera los patrones de precipitación y todo el ciclo del agua (UNICEF, 2023).
Escasez de agua
Aproximadamente dos mil millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable segura en la actualidad (ODS, 2022) y aproximadamente la mitad de la población mundial sufre una grave escasez de agua en algún momento del año (IPCC, 2022).
Además, se espera que estas cifras vayan en aumento debido a la aceleración del cambio climático y al crecimiento de la población (OMM, 2023).
Escasez de agua en México
De acuerdo a cifras del INEGI (2023) 21,3 millones de mexicanos no tienen red de agua y lo más grave es que cerca de 9 millones no tienen ningún tipo de acceso al agua.
Además el país ha cruzado por sequías muy graves en los últimos años que han afectado a más de la mitad del territorio nacional.
Peligros relacionados con el agua
Las principales formas en las que esta crisis climática transforma el ciclo hidrológico incluyen: alteración de las lluvias y sequías, fenómenos extremos e inundaciones, reducción de las reservas de agua dulce, reducción de las capas de hielo, aumento del nivel del mar, impacto en la calidad del agua y consecuencias directas en la vida cotidiana como seguridad alimentaria y salud pública.
El aumento de las temperaturas a nivel mundial eleva la humedad que la atmósfera puede contener, lo que da como resultado más tormentas y lluvias torrenciales pero, paradójicamente, también períodos de sequía más intensos a medida que se evapora más agua de la tierra y cambian los patrones climáticos globales (Banco Mundial, 2021).
Los desastres relacionados con el agua han dominado la lista de desastres de los últimos 50 años y representan el 70% de todas las muertes relacionadas con los desastres naturales (Banco Mundial, 2026).
Soluciones relacionadas con el agua
Mantener los ecosistemas acuáticos saludables y tener una mejor gestión del agua pueden ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y brindar protección contra los peligros climáticos (Coalición del Agua y el Clima, 2023).
Los humedales, así como los manglares, las praderas submarinas, las marismas y los pantanos son sumideros de carbono altamente efectivos que absorben y almacenan CO2, lo que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los humedales también actúan como barrera contra los fenómenos meteorológicos extremos, almacenan y purifican el agua (UNEP, 2021).
La agricultura climáticamente inteligente que recurre al riego por goteo y otros medios para usar el agua de manera más eficiente puede ayudar a reducir la demanda de suministros de agua dulce (UNEP, 2022).
La restauración de ecosistemas y cuencas hidrográficas beneficia al tema del agua de manera directa al actuar como un sistema natural de captación, filtración y regulación.
Esto se traduce en tres mejoras fundamentales para la seguridad hídrica: mayor disponibilidad y recarga, agua más limpia y mitigación de desastres (EXEA Medio ambiente, 2025).