Retiran monigotes carnavaleros del malecón de Mazatlán

Vacacionistas y motociclistas fueron los últimos en tomarse la foto con los monigotes del Carnaval de Mazatlán. Las figuras monumentales permanecieron en el malecón alegrando la vista y siendo escenario perfecto para las imágenes del recuerdo de la visita al puerto

Por: Eunice Arredondo

El Malecón comienza a cambiar de rostro. Las figuras monumentales que durante semanas se convirtieron en símbolo del Carnaval Internacional Mazatlán 2026 ¡Arriba la Tambora! empiezan a despedirse, luego de haber sido escenario de miles de fotografías, sonrisas y momentos compartidos.

Este lunes, el equipo de Operaciones del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán inició las maniobras para retirar los monigotes que, tras el Carnaval, permanecieron como parte del paisaje urbano y cautivaron a visitantes durante Semana Santa y la Semana de la Moto, consolidándose como un atractivo espontáneo para vacacionistas y motociclistas provenientes de distintos estados del país.

Esta semana personal del Instituto de Cultura retira los monigotes carnavaleros del malecón de Mazatlán

Las maniobras, que requieren precisión y coordinación, muestran el trabajo silencioso pero fundamental de quienes dan vida —y también cierre— a la fiesta más importante del puerto.

Entre cuerdas, estructuras metálicas y esfuerzo colectivo, los gigantes de cartonería comienzan su retorno, dejando atrás el eco de la música, la tambora y la algarabía.

Poco a poco se despiden los monigotes del malecón

De acuerdo con la programación operativa, este proceso se realiza de manera escalonada: hoy se retiran varios de los monigotes instalados en puntos clave del Malecón, mientras que el resto será desmontado en los próximos días, completando así el retiro total de estas piezas que formaron parte del imaginario festivo de 2026.

Las imponentes figuras de cartonería permanecieron en el paseo costero alegrando la vista y manteniendo la identidad carnavalera del puerto

Más allá de su función decorativa, estos monigotes representaron identidad, tradición y creatividad. Fueron punto de encuentro, fondo de historias y testigos de un Mazatlán vibrante que, incluso después del Carnaval, siguió latiendo al ritmo del turismo y la celebración.

Hoy, mientras se alejan sobre plataformas y remolques, no se van del todo, permanecen en la memoria colectiva y en las imágenes que miles de visitantes se llevaron consigo.

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