El Reloj Rotario es un monumento del tiempo y del corazón de la gente de Culiacán

Mantenimiento y cuidado del Reloj Rotario por parte de la comunidad

Por: Jacqueline Sánchez Osuna

Entre las esquinas de Álvaro Obregón y Gabriel Leyva Solano, en el Parque Revolución, está una torre de cuatro caras que marca no solo las horas, sino también el espíritu de una ciudad.

Es el Reloj Rotario de Culiacán, un símbolo que, aunque no es catalogado como “histórico”, sí se ha convertido en parte del imaginario afectivo de quienes llaman a esta ciudad su hogar.

A inicios de los años noventa, un grupo de ciudadanos vinculados al Club Rotario decidió impulsar una obra con vocación social: un reloj que sirviera como obra pública, referencia urbana y memoria colectiva.

Así nació la torre que hoy conocemos. El proyecto se financió gracias a la colaboración de personas y empresas locales, cuyos nombres se encuentran inscritos en los muros de la torre.

De ese modo, el reloj no fue una obra impuesta desde arriba, sino gestada desde adentro: un acto de fe en la ciudad, un aporte colectivo a la identidad urbana.

Importancia del Reloj Rotario en Culiacán

El Reloj Rotario de Culiacán cuenta con cuatro esferas que apuntan hacia los cuatro puntos cardinales.

Lo que distingue al Reloj Rotario es que, como pocas torres relojeras, tiene cuatro esferas que apuntan hacia los cuatro puntos cardinales.

Esto permite que su voz, sus campanadas o melodías, se escuche desde múltiples direcciones de la ciudad, en el suave murmullo de la noche.

Se cuenta que en ciertos horarios, el reloj entona melodías populares, regalando un instante poético en medio del trajín urbano. Esa conjunción entre lo mecánico y lo emocional convierte al Reloj Rotario en una pieza viva, sonante y compartida.

Aunque la torre es la parte más visible de este monumento, no está sola. Forma parte del Parque Revolución, cuyo terreno original fue donado en 1938 por el ingeniero Manuel Rivas, con el propósito de destinarlo al esparcimiento y el deporte.

En décadas posteriores, el parque se ha enriquecido con esculturas, murales, vegetación y espacios modificados para acoger eventos culturales y ciudadanos. Es decir, el entorno del reloj también evoluciona para seguir siendo punto de encuentro de niños, jóvenes y familias.

Mantenimiento y cuidado del Reloj Rotario

El Reloj Rotario no ha sido abandonado en el tiempo, se le brinda mantenimiento para su buen funcionamiento.

El reloj no ha sido un artefacto abandonado al paso del tiempo. Desde hace años, el ingeniero Víctor Buelna Verdugo ha sido el responsable del mantenimiento de esta joya mecánica local.

Gracias a su entrega, el Reloj Rotario ha seguido latiendo con precisión y dignidad. Este reloj, fue el tercero instalado en la ciudad (tras el de la Catedral y el reloj del mercado), y que actualmente destaca por ser el único con cuatro caras en la ciudad.

Para muchos, el Reloj Rotario es más que un objeto: es un modo de ubicarse, de encontrarse, de recordar. Porque en esta ciudad también suceden cosas buenas.

Porque ese cronómetro de hormigón y sones es un pequeño orgullo activo. Porque cada vez que alguien dice “te veo frente al reloj”, evoca un pacto de ciudad.