¿De verdad da 27 km por litro? Pusimos a prueba al BYD King 2027 en carretera

El resultado: consumo de 27 a 30 km/l en autopista, operación urbana sin gasolina y un costo cercano a 50 centavos por kilómetro.

Por: Luis Hernández del Arco

Una cosa es leer la ficha técnica y otra muy distinta es sentarse al volante de un auto. Justamente, el BYD King 2027 presume números que suenan a ciencia ficción, de modo que la única forma de comprobarlos era manejarlo, primero en el tráfico de la ciudad y luego en un road trip por carretera de Ciudad de México a San Miguel de Allende, Guanajuato.

La conclusión adelantada: las cifras aguantan el asfalto real, aunque el coche no es perfecto, y aquí vamos a hablar de ambas cosas.

Este análisis deja fuera lo que se muestra en papel con cifras y datos. Aquí importa cómo se siente, cómo gasta y qué tan cierto es eso de que un auto híbrido enchufable puede cambiar la relación de una persona con la gasolinera.

Durante el road trip, el consumo real se movió entre 27 y 30 km/l, con tráfico y rebases incluidos.

BYD King 2027 en ciudad: la gasolinera se vuelve un recuerdo

En el uso urbano, el sedán se comporta como un eléctrico puro. Silencio total, aceleración inmediata y ni una gota de combustible, porque en ciudad el sistema opera en modo EV mientras la batería tenga carga. 

Con los 170 kilómetros eléctricos de la versión tope, la operación diaria de la mayoría de la gente queda cubierta de sobra; incluso la versión de entrada, con 50 kilómetros, resuelve el trayecto casa-trabajo-casa de muchos.

Traducido a dinero, que es como mejor se entienden estas cosas: un auto convencional cuesta en promedio unos 2 pesos por kilómetro en combustible, un híbrido tradicional ronda 1 peso, y este enchufable baja la cuenta a cerca de 50 centavos por kilómetro. 

Dicho de otra forma, cada kilómetro cuesta la cuarta parte que en un coche de gasolina. Ese es el argumento económico completo del BYD King 2027, sin adornos.

Eso sí, la ecuación exige un hábito nuevo: enchufarlo. Un híbrido enchufable que nunca se conecta desperdicia la mitad de su gracia, así que el candidato ideal para este coche es quien tiene un contacto disponible en casa o en la oficina, aunque sea una toma doméstica que cargue durante la noche. 

Cumplido ese requisito, la gasolinera pasa de parada obligada a visita esporádica, y el presupuesto mensual de combustible se encoge a niveles que un sedán convencional simplemente no puede tocar.

En uso urbano el sedán opera en modo eléctrico puro: cero gasolina mientras haya carga.

La carretera, el verdadero examen

Aquí es donde los híbridos enchufables suelen tropezar. La crítica clásica dice que, agotada la batería, se convierten en coches pesados que cargan un lastre y gastan de más. 

Por eso la parte más reveladora de la prueba de manejo llegó en carretera, ya con la batería trabajando en ciclos de carga y descarga.

Sin duda, el resultado sorprende: entre 26 y 30 kilómetros por litro en tramos carreteros reales, con tráfico, paradas y rebases incluidos. La cifra oficial de 27 km/l suele mirarse con escepticismo justificado; en este caso, el consumo observado durante el viaje se movió justo en ese rango, e incluso lo superó por momentos. 

Hay que mencionar que experiencia de manejo no se trató de un reto de consumo de gasolina, lo que provocaría ir cuidando el acelerador. De hecho, además de ser un manejo normal, el auto iba con cuatro pasajeros y la cajuela con maletas. 

Existe otro detalle que cambia todo el panorama que se tiene de un PHEV: la regeneración. Aprovechando bajadas, inercia y frenadas, la batería puede recuperarse de forma notable en marcha.

En este caso,  se puso pasar de un 20 a un 80 por ciento de carga en el trayecto. Quien aprende a leer el camino, acelera lo justo y deja que la energía cinética trabaje, le saca al sistema más kilómetros de los prometidos.

El ADAS nivel 2 de la versión GS acelera, frena, mantiene distancia y reduce velocidad en curvas pronunciadas.

Cuatro autos en uno: así piensa el sistema

Esta quinta generación de la tecnología DM-i funciona, en la práctica, hace que el King sean cuatro vehículos distintos que se turnan sin avisar. Con batería, es un eléctrico. En ciudad con poca carga, opera como híbrido en serie, donde el motor de gasolina solo genera electricidad. 

En un rebase o una subida, ambos motores empujan en paralelo. Y a velocidad crucero en un tramo plano, la combustión trabaja sola. El conductor no toca nada; el sistema decide en silencio.

La clave está en la inteligencia del sistema y en el 1.5 litros de cuatro cilindros. Un motor de combustión en promedio anda por los 35% de eficiencia térmica. Con la quinta generación del DM-i, se llega al 46%, entonces mucha más gasolina se convierte realmente en energía. 

En cristiano: donde un motor común desperdicia dos terceras partes de cada litro, este aprovecha casi la mitad, y esa diferencia se nota directamente en la bomba de la gasolinera.

Ahí está la respuesta a la crítica del "lastre". A diferencia de la generación anterior y de varios rivales enchufables, este sistema no se degrada a un híbrido mediocre cuando la batería baja, sino que administra la energía con una lógica que se percibe transparente desde el asiento del conductor.

El tablero muestra en tiempo real de dónde viene la energía: batería, motor de gasolina o ambos.

Espacio, ADAS y vida a bordo

Un acierto de ingeniería que se agradece en el uso diario: la batería va en el piso, de manera que no roba un solo litro a la cajuela, que mantiene un volumen generoso, mientras la segunda fila conserva el piso plano para tres pasajeros reales.

En carretera, la conducción semiautónoma de nivel 2 de la versión tope hace una diferencia tangible en la fatiga. El control de crucero inteligente acelera, frena, mantiene distancia e incluso reduce la velocidad solo en curvas pronunciadas, siempre con las manos en el volante. 

Tras varias horas de trayecto, el conductor baja del coche notablemente menos cansado, y ese beneficio vale más que cualquier pantalla.

De igual manera suma la aplicación de BYD, que incluye dos años de internet sin costo: permite ver la carga restante, encender el clima a distancia o localizar el auto desde el celular. Son funciones que completan el ecosistema y que todavía no abundan en este rango de precio.

La batería viaja en el piso del vehículo, así que no roba un solo litro a la cajuela y la segunda fila conserva el piso plano para tres pasajeros.

Lo que el BYD King 2027 puede mejorar

Ningún análisis honesto termina sin la lista de pendientes, y este coche tiene tres. Primero, el ruido de rodamiento en carretera: a velocidades de autopista, el sonido de las llantas se cuela a la cabina más de lo deseable en un auto tan silencioso por naturaleza, y el contraste lo hace más evidente. 

Segundo, los gráficos de los menús de la pantalla central, que se sienten un paso atrás del hardware que los contiene. Tercero, el clúster de instrumentos, que agradecería mayor nitidez. Y como cuarto, el confort de los asientos.

Son detalles de refinamiento, no defectos de fondo, aunque conviene decirlos con claridad porque el resto del paquete pone la vara muy alta.

Veredicto de la prueba de manejo

Después de manejarlo en ciudad y carretera, la conclusión es directa: el BYD King 2027 cumple lo que promete donde más importa, que es el consumo real y la inteligencia de su sistema. 

La ciudad en modo eléctrico convierte la gasolina en un gasto ocasional, la carretera confirma los 27 km/l y la tecnología trabaja sin pedirle nada al conductor.

Este auto híbrido enchufable ya dejó de ser una promesa de folleto para convertirse en un argumento comprobable con el tanque lleno. Los pendientes de ruido y pantallas existen, sí, pero pesan poco frente a una cuenta de 50 centavos por kilómetro. Al final, la calculadora también maneja.

El sistema alterna solo entre cuatro modos de operación según la demanda; el conductor no interviene. La nitidez de esta pantalla, eso sí, quedó en nuestra lista de pendientes.

Cifras más destacadas de la prueba de manejo

  • 27 a 30 km/l de consumo real observado en carretera, con tráfico y rebases incluidos (la cifra oficial NEDC es 27.39 km/l)
  • 50 centavos por kilómetro de costo aproximado de operación, frente a 1 peso de un híbrido convencional y 2 pesos de un auto de gasolina
  • Del 20 al 80% de recuperación de batería en marcha, aprovechando bajadas, inercia y frenadas regenerativas
  • 46% de eficiencia térmica del motor 1.5 litros, contra el 35% promedio de un motor de combustión convencional
  • 170 km de autonomía eléctrica NEDC en la versión GS; 50 km en la GL
  • Hasta 1,680 km de autonomía combinada NEDC
  • 4 modos de operación automáticos: eléctrico, híbrido en serie, híbrido en paralelo y solo combustión
  • 2 años de internet incluido para las funciones remotas de la app
  • 0 litros de cajuela sacrificados por la batería, montada en el piso del vehículo