Entre enero y junio de 2026 se vendieron en México 95,037 autos híbridos y eléctricos, un salto de 44% impulsado por los modelos enchufables chinos, mientras el eléctrico puro pierde tracción por la falta de cargadores.
El primer semestre de 2026 dejó una cifra que hace un año habría sonado exagerada: 95,037 vehículos híbridos y eléctricos vendidos en México entre enero y junio, un salto de 44% frente a las 65,991 unidades del mismo periodo de 2025.
Para ponerlo en perspectiva, el mercado automotor completo apenas avanzó 5.3% en ese lapso, así que la electrificación creció a un ritmo ocho veces mayor que el resto del sector.
Lo curioso es de dónde viene ese impulso. Mientras las ventas se disparan, el ensamble nacional de eléctricos orientado a exportación se desplomó: de 110,002 unidades fabricadas por armadoras como GM, Ford y Toyota en el primer semestre de 2025 a solo 47,411 en el mismo periodo de 2026, golpeado por el freno en la demanda estadounidense.
Es decir, el boom mexicano no lo está sosteniendo la planta local, sino la avalancha de modelos importados, sobre todo asiáticos.
Tres velocidades dentro de un mismo mercado
No todos los “electrificados” se mueven igual. El semestre se repartió así:
Híbridos convencionales (no enchufables): 65,805 unidades, el 69% del total. El motor de todo el fenómeno.
Híbridos enchufables (PHEV): 15,464 unidades, con un crecimiento de 207% anual, el más agresivo de los tres segmentos.
Eléctricos puros (BEV): 13,768 unidades, apenas 14.5% del pastel electrificado y en desaceleración.
La lectura es clara: siete de cada diez compradores de un auto "verde" en México eligieron uno que jamás se conecta a un cargador. La electrificación avanza, pero a la mexicana: sin cables.
El plug-in que nadie vio venir
Durante casi diez años el enchufable fue un segmento dormido, moviendo entre 700 y 1,200 unidades al mes sin sobresaltos. Eso cambió en noviembre de 2025, cuando las ventas brincaron a 2,154 unidades y no volvieron a bajar de ese umbral. Junio de 2026 cerró con un récord de 3,401 unidades en un solo mes.
¿La explicación? Más oferta que demanda espontánea: marcas chinas colocaron modelos plug-in accesibles y el comprador respondió casi de inmediato. Jalisco es el mejor ejemplo del fenómeno -ahí casi la mitad de los electrificados vendidos en junio fueron enchufables, una proporción que no se repite en ningún otro estado, y el estado llegó a vender más PHEV que el Estado de México pese a tener un mercado total mucho más chico.
El eléctrico puro, frenado por la falta de enchufes
El BEV creció 45.7% en el semestre, una cifra que luce bien hasta que se compara con su propia trayectoria: tocó su punto más alto en marzo (3,112 unidades) y desde entonces retrocede mes a mes. Su participación dentro del segmento electrificado bajó de casi 20% en 2024 a 14.5% hoy.
El cuello de botella parece tener nombre y apellido: infraestructura. El país cuenta con cerca de 60,000 puntos de carga, pero solo 7.3% son públicos; el resto vive en cocheras particulares, lo que deja fuera a buena parte de los compradores que no tienen dónde enchufar en casa. Ni los precios cada vez más competitivos han sido suficientes para revertir la tendencia.
Un mapa muy desigual
La geografía confirma que este mercado tiene código postal. Los cinco estados líderes -Ciudad de México (21,776 unidades, 22.9% nacional), Estado de México (12,736), Nuevo León (9,947), Jalisco (8,513) y Guanajuato- concentraron cerca del 60% de las ventas del semestre. La capital, por sí sola, vende en un mes lo que Nayarit coloca en varios años.
Pero el crecimiento porcentual cuenta otra historia, la de estados que arrancan de una base chica y aceleran fuerte:
Crecen más rápido
- Nayarit +169.6%
- Tabasco +95.6%
- Querétaro +91.2%
- Sinaloa +82.9%
- Zacatecas +79.4%
Se quedan atrás
- Baja California Sur +4.2%
- Quintana Roo +9.8%
- Tlaxcala +24.4%
Que los dos grandes destinos turísticos del país -BCS y Quintana Roo- estén entre los más rezagados, mientras estados sin costa crecen a doble dígito alto, sugiere que el motor real de este mercado es el uso urbano cotidiano y las flotillas empresariales.
Coahuila, sin estar entre los cinco primeros en volumen, ilustra bien esa tendencia: de enero a mayo sus ventas de híbridos y eléctricos crecieron casi 65% anual, con el plug-in disparado 175%, lo suficiente para meterse al top 10 nacional.
¿Quién está comprando en realidad?
Aquí aparece un dato que rara vez se menciona: el rubro "No especificado" del INEGI -ventas sin estado asignado- creció 122% en el semestre y tiene un perfil cargado de eléctricos puros, lo que apunta a compras corporativas y de flotilla que no pasan por el mostrador tradicional.
A esto se suma que, según cifras de la industria, más de la mitad de los híbridos y eléctricos vendidos en 2025 se adquirieron a crédito, y bancos como Santander reportan que entre dos y tres de cada diez financiamientos automotrices ya son para unidades electrificadas.
La electrificación mexicana, en buena parte, la están empujando empresas y esquemas de financiamiento, no solo familias decidiendo en la agencia.
Los asteriscos que hay que poner
El 44% de crecimiento merece matices. Marcas como Chirey, Omoda y Jetour dejaron de reportar sus cifras al RAIAVL desde 2025, y BYD -una de las armadoras más relevantes del segmento- tampoco lo hace de forma oficial.
Eso significa que la base de comparación está incompleta y que el crecimiento real podría ser mayor al publicado. Además, las cifras de junio siguen etiquetadas como "revisadas", así que todavía pueden moverse.
¿Y hacia dónde va esto?
El ritmo mensual del semestre -de 14,461 unidades en enero a más de 16,000 sostenidas desde marzo- no luce como un pico de temporada, sino como una demanda que se construye mes a mes.
Si esa curva se mantiene, el año podría cerrar cerca de 190,000 unidades bajo la métrica del RAIAVL. Otras mediciones de la industria, como el barómetro de la EMA -que sí incorpora marcas como BYD-, manejan proyecciones más conservadoras, de entre 100,000 y 160,000 vehículos para 2026.
La diferencia entre unas y otras cifras es, en el fondo, un recordatorio de que nadie tiene todavía el dato completo de cuántos electrificados se venden realmente en México.
Lo que sí parece definido es la ruta: el híbrido convencional seguirá siendo, por varios años más, el puente hacia la electrificación total del país.
Mientras cargar un eléctrico en Tlaxcala o Zacatecas -donde en junio se vendieron 2 y 3 unidades BEV, respectivamente- siga siendo una odisea, el consumidor mexicano seguirá prefiriendo la tecnología que le da eficiencia sin pedirle infraestructura a cambio.