Los astronautas rusos Serguéi Prokopiev y Dmitri Petelin, y el estadounidense Frank Rubio, regresarían a la Tierra en marzo, pero una fuga de líquido de refrigeración en la nave MS-22 causó que quedaran atascados en el espacio.
Por: Gina Cota
Una nave de Rusia despegó en la madrugada del pasado viernes 24 de febrero desde el país de Kazajistán hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) para devolver a la Tierra en septiembre a dos astronautas rusos y uno estadounidense cuya sonda resultó dañada.
La nave Soyuz MS-23 despegó sin personas a bordo desde la base espacial de Baikonur, destinada a traer de vuelta de la Estación Espacial Internacional, ISS en sus siglas en inglés, a los astronautas rusos Serguéi Prokópiev y Dimtri Petelin y al cosmonauta estadounidense Frank Rubio.
Prokópiev, Petelin y Rubio despegaron de la Tierra en la nave Soyuz MS-22 el pasado mes de septiembre para empezar una misión espacial que inicialmente debía durar 6 meses.
Fuga de líquido de refrigeración
Sin embargo, el plan de regreso fue alterado debido a que en diciembre se detectó una fuga en el sistema de refrigeración generada por el impacto de un micrometeorito.
Tras analizar la situación y llevar a cabo diversas pruebas con un artefacto similar, la agencia espacial rusa concluyó que el viaje de regreso a la Tierra era demasiado peligroso ya que, debido a la falta de refrigerante, la temperatura de la nave podía alcanzar rápidamente los 60 o 70 grados.
Por ello, el pasado viernes, la agencia mandó como reemplazo a la nave MS-23 para devolver a los tripulantes en septiembre.
Los astronautas, cuya misión se ha demorado un año más, descargarán las provisiones contenidas en la nave de rescate y cargarán con material desechado la dañada Soyuz MS-22, que permanecerá hasta finales de marzo en la estación.
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