Al finalizar la guerra de independencia, las fuerzas de seguridad eran insuficientes para mantener el orden en el país. Esta debilidad fue bien aprovechada por los bandidos para asaltar a los viajeros cuando se trasladaban por los caminos
Por: Gina Cota
En el siglo XIX la mayoría de las personas no solía viajar. Si acaso, visitaban ocasionalmente a poblaciones cercanas, pero no era común que fueran a lugares distantes. Los viajes de una ciudad a otra podían durar varios días o hasta semanas; los caminos eran dificultosos y los transportes incómodos.
Las personas estaban acostumbradas a que la lluvia arrasara con una parte del camino, que una rueda del carruaje se rompiera, que no hubiera espacio disponible para descansar al llegar a un lugar o que los barcos naufragaran.
Las mercancías se transportaban a través de carretas o en mulas que conducían los arrieros. Por la noche, los viajeros se hospedaban en posadas, mesones, en los portales de los pueblos o incluso a campo abierto.
No obstante, predominaba la falta de seguridad en los caminos, pues muchos estaban repletos de bandidos. Constantemente, atacaban a los viajeros y les robaban sus pertenencias. En esa época, no existían policías que vigilaran las rutas, lo cual facilitaba los despojos. Además, muchas veces los asaltantes estaban protegidos por autoridades o jefes militares de algunas regiones.
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Los asaltos en los caminos se convirtieron en algo del día a día, durante gran parte del siglo XIX, lo cual provocó que se perjudicara gravemente al comercio y a las comunicaciones. El hecho de que hubieran tantos bandidos estaba relacionado con las malas condiciones económicas del país, pero también con la falta de autoridad, el desorden político y las constantes guerras de este periodo.
¿Cuáles eran los principales problemas que enfrentaban los viajeros durante el México independiente ?
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