Entre el pedaleo diario a la escuela para tener disciplina y el silbido del tren “Burro” y “la Bala”, don Alejandro guarda la memoria viva de su infancia en el Valle de San Lorenzo y lo comparte con Tus Buenas Noticias.
Por: Erick Valenzuela
En los años 50, cuando el Ejido Huinacaxtle aún no tenía luz eléctrica y el camino era solo terracería, Alejandro Fonseca López pedaleaba once kilómetros hasta su escuela en Eldorado. Tenía apenas 8 años y no faltaba un solo día, ni con frío ni con lluvia.
Todos los días íbamos a la escuela", recuerda hoy, a sus 76 años.
Los trenes en su infancia
Esa misma edad marcó otro amor que lo acompañaría toda la vida: el tren. El silbido del Pacífico, rústico y con las ventanillas abiertas, se quedó grabado en su memoria junto con los nombres y jerarquías de cada tren de la época.
Estaba "El Burro", humilde y lento, que paraba en cada crucero cargando gente del campo; "La Bala", con camarotes, para quienes tenían dinero y no se detenía en Quilá; y "El Sinaloense", que cruzaba como flecha de Mazatlán a Sonora.
Don Alejandro viajaba en el tren lento, el que se detenía "rancherando" para recoger pasajeros que sabían el horario de memoria. El boleto costaba entre 30 y 50 pesos, un precio accesible para cualquiera.
Sus memorias de aquellos viajes
Un tramo quedó especialmente grabado en su recuerdo: el de Mármol, en Mazatlán, donde el maquinista reducía la velocidad casi hasta detenerse para cruzar la vía inundada, mientras arriba se vendían refrescos y golosinas.
Su pasión por el tren lo llevó a vivir casi un año con una tía en Mazatlán, resistiéndose a volver a estudiar. Finalmente regresó, cursó hasta segundo año de Agronomía y hoy es ejidatario en Huinacaxtle.
Vestigios llenos de historia
La estación de Quilá, hoy en ruinas cerca del crucero, sigue de pie como esperando un tren que ya no llegará. Don Alejandro la recuerda junto a otro mito ferroviario, "El Tacuarinero", célebre en Culiacán.
Su historia, más que la de un tren o una bicicleta, es la de un niño que aprendió a conquistar el mundo pedaleando, sin pretextos.