De vender cassettes a formar ingenieros y maestros; historia y vida de Luciano Tomás, comerciante en el centro de Eldorado

Desde cortauñas, billeteras y hasta artículos de tecnología, Luciano Tomás, comerciante en Eldorado ha encontrado la manera de mantener viva su historia familiar para sacar adelante a sus hijos.

Por: Erick Valenzuela

En una calle del centro de Eldorado que hace cuatro décadas era apenas terracería, sin más tránsito que carretones, bicicletas y las clásicas "arañas" de los taxis, Aarón Luciano Tomás ha construido, golpe a golpe, una vida de trabajo, familia y perseverancia.

Aarón llegó a Eldorado desde el Estado de México cuando tenía apenas siete años. La partida no fue sencilla: la familia dejó su rancho luego de la pérdida de su padre, y fue su hermano mayor (al frente de cuatro varones y dos mujeres) quien tomó la decisión de emigrar.

En Eldorado, ese mismo hermano abrió un pequeño local donde vendía cassettes, discos y artículos de mercería. Ahí, desde niño, Aarón aprendió el oficio y en 1989, tras la enfermedad y fallecimiento de su hermano, se quedó al frente del negocio.

Una historia de perseverancia

Desde entonces, sin faltar un solo día, ha sostenido ese mismo puesto durante casi 40 años, adaptando su oferta a los tiempos. Fue de las grabadoras y televisores de antaño a los artículos de tecnología, cortauñas, cuchillos, billeteras y exprimidores que hoy despachan sus manos.

También recorrió, sábados y domingos, los campos agrícolas de la región vendiendo sus productos, una época que recuerda con nostalgia como parte de los años de mayor bonanza para el comercio local.

Los frutos de su trabajo de más de 4 décadas

Su rutina inicia a las 7 de la mañana, cuando llega a barrer y acomodar su mercancía, y se extiende hasta después de las 7 de la noche. En esa disciplina diaria encontró la manera de sacar adelante a sus hijos. 

Con orgullo, cuenta que dos de ellos son ingenieros industriales, y dos más se titularon como maestros y el más pequeño cursa el primer año de preparatoria.

Me siento muy orgulloso de mi trabajo, y voy a seguir adelante mientras Dios me lo permita", comparte Aarón para Tus Buenas Noticias.

Ha sabido sortear los momentos difíciles

Este comerciante reconoce que los años más difíciles fueron cuando sus hijos cursaban al mismo tiempo la primaria, la secundaria y la preparatoria, y la presión económica apretaba. Aun así, nunca tiró la toalla.

Hoy, sus hijos formados profesionalmente gracias a ese esfuerzo, le retribuyen apoyándolo en el negocio cuando el trabajo formal escasea. Una historia que se repite, de generación en generación, entre padres que empujan e hijos que agradecen.

El primero de junio, Día de la Marina, Aarón cumplió 52 años, la mayoría de ellos dedicados a ese mismo rincón del centro de Eldorado, lugar que se ha convertido en un testigo silencioso de su historia y la de su familia.