De bióloga y administrador a exitosos fruteros en el Mercado Flores Magón de Mazatlán

Ángela y Germán abrieron su frutería “Mi Ángel” hace once años, hoy son proveedores de empresas y buscan ampliar su oferta en el centro de abastos que ha incrementado su clientela gracias a la actividad del Tianguis Flores Magón

Por: Eunice Arredondo

El primer local del Mercado Municipal Flores Magón de Mazatlán, entrando por la puerta posterior del centro de abastos, es ocupado por la frutería de Ángela y Germán, una bióloga marina y un administrador de empresas que decidieron emprender su propio negocio e incursionar en el comercio.

Con una sonrisa para atender a sus clientes, Ángela platica en entrevista con Tus Buenas Noticias, que la idea de iniciar en el mundo de la fruta y la verdura surgió hace más de diez años, cuando tanto ella como su esposo tenían sus trabajos fijos.

Ángela trabajaba para SAGARPA, Germán era administrador de diversas empresas, pero el comercio siempre le llamó la atención y al tener familia que se dedica a las fruterías en Acapulco, la idea de probar suerte en ese giro rondaba su cabeza.

“A él le gusta este negocio, tiene familia que se dedica a esto en Acapulco y le gusta el comercio, me dijo hay que poner una frutería y yo por seguirle el rollo porque yo no conocía ni las variedades de fruta, de verdura, de nada y yo le dije que sí”, recuerda Ángela con una sonrisa.

La ubicación para su negocio fue obvia para la pareja, pues desde que se casaron empezaron a hacer las compras en el Mercado Flores Magón.

La Frutería Mi Ángel tiene 11 años ofreciendo a los clientes productos de calidad y la buena atención de sus propietarios

Hace once años, cuando recorrían el centro de abastos muy de mañana, se daban cuenta de que muchos locales estaban desocupados, así que pensaron en que poner una frutería ahí sería una buena oportunidad para abrir mercado y tener clientela.

“Todo empezó porque nosotros cuando recién nos casamos empezamos a venir a comprar a este mercado, somos madrugadores y nos gusta hacer las compras tempranito para desocuparnos y vimos muchos locales vacíos eso nos llamó la atención, ahorita ya prácticamente está lleno”, señala.

La pareja empezó a buscar la forma de hacerse de un local para iniciar su negocio, estaban decididos a invertir sus ahorros en esta iniciativa que vieron como la oportunidad de empezar un patrimonio familiar.

Frutería “Mi Ángel”, ofreciendo calidad y atención al cliente

Llamaron al Ayuntamiento y luego al administrador del mercado para obtener una concesión, finalmente con sus ahorros y un crédito bancario pudieron comprar un primer local y empezaron la aventura juntos con su Frutería “Mi Ángel”.

“Ya tenemos 11 años todos los días tratando de traer lo mejor para el cliente, lo más fresco, vamos al mercado de abastos, descansamos un día, pero tenemos unas muchachas que nos apoyan el día que descansamos para que el negocio esté abierto todos los días de 5 de la mañana a 3 de la tarde”, explica.

Al principio Ángela continuó trabajando en SAGARPA, hacía trabajos especiales acudiendo unos cuantos días al mes para dedicarle tiempo a su negocio, hasta que, con el tiempo, decidió dedicarse al 100% a la frutería.

Aunque amaba su profesión, encontró en el comercio la satisfacción de atender a los clientes y ofrecerles productos de calidad, se dio cuenta que el comercio es muy noble y les permite como familia tener flujo constante de recursos para vivir con tranquilidad.

“Dije me meto de lleno en lo mío, hago algo que también me deja donde estoy muy contenta, me gusta el trato con la gente y la atención, me gusta tratarlos bien. Mi esposo aún trabaja por fuera y yo soy la que generalmente estoy aquí atendiendo a la gente”, dice con gusto.

El trabajo en equipo de la pareja y las ganas de sacar adelante su negocio con productos de calidad y una buena atención al cliente les ha permitido crecer en estos años de uno a dos locales y también ser proveedores de empresas, además de tener una clientela cautiva del sector Flores Magón.

Clientes del sector Fores Magón acuden regularmente a la frutería de Ángela y Germán

“Le surtimos a barcos, comedores industriales, al estadio de fútbol cuando estaba. Este es un mercado con poca afluencia, es la misma gente la que nos visita, pero nosotros tratamos de buscar por fuera más clientes para ser proveedores de empresas”, explica.

Aun con las exigencias de la frutería, que requiere iniciar la jornada desde la madrugada todos los días, Ángela y Germán aseguran que emprender su negocio familiar fue la mejor decisión.

Nuevos clientes, nuevos productos

Con los años han tenido que adaptarse a las necesidades de los clientes, por lo que están en trámites para cambiar el giro de su negocio, de ser una frutería exclusivamente, ahora requieren ofrecer otros productos de abarrotes que buscan quienes los visitan a diario.

La actividad del Tianguis, que se instala tres veces por semana en el estacionamiento del mercado, ha traído nuevos clientes que buscan otras mercancías.

“El tianguis tres veces a la semana nos trae más movimiento, por eso estoy en un trámite para cambiar el giro y poder vender otras cosas como desechables y algo de abarrotes, esa es la demanda y la necesidad los clientes vienen a buscar esos productos”, dice convencida.

Con la actividad que genera el Tianguis tres veces por semana, la pareja busca ofrecer nuevos productos y cambiar el giro de su negocio

La visión a futuro de Ángela y su esposo es tener una vida productiva, pero también tiempo para disfrutar en familia del fruto de su trabajo.

Con agradecimiento a sus clientes por su preferencia y la convicción de continuar ofreciéndoles las mejores frutas y verduras que encuentran todas las madrugadas en el mercado de abastos, la pareja se dice satisfecha con lo logrado en su negocio hasta el momento.

“Muy contentos con el negocio es pequeño, pero es suficiente y es mucho trabajo, queremos sobrevivir, pero también queremos disfrutar y darle calidad de vida a nuestros hijos, no estar estresados”, aseguran.

Ángela y Germán muestran que, con trabajo en equipo y decisiones prácticas, es posible convertir una inquietud en un proyecto sustentable que beneficia a toda una comunidad.

La historia de la frutería “Mi Ángel” celebra el espíritu emprendedor de profesionistas que, con entusiasmo y enfoque, contribuyen al crecimiento de lugares como los mercados municipales, preservando empleos y asegurando productos frescos en barrios más resilientes.