Lo que nació del cariño y la preocupación de Getsemany Galeana Dávila por el bienestar de su hijo hoy es un emprendimiento familiar en la colonia Emiliano Zapata en Culiacán que deleita a cientos de clientes con 20 sabores premium elaborados con dedicación, perseverancia y esperanza
Por: Juan Madrigal
Culiacán, .- El amor por su hijo fue el ingrediente que cambió la vida de Getsemany Galeana Dávila. Cuando una cirugía puso a prueba la tranquilidad de su familia, decidió convertir la preocupación en esperanza y el esfuerzo en oportunidad.
Lo que comenzó como una manera de generar ingresos y permanecer cerca de su pequeño hoy es Bolimundo, un emprendimiento de bolis gourmet que conquista y refresca los días de Culiacán con sabores premium y una inspiradora historia de resiliencia, amor y superación.
Getzy Galeana transformó el amor por su hijo en sabores que refrescan el paladar e inspiran el corazón
Hace apenas un año, Getsemany, conocida cariñosamente como "Getzy", atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida. Su pequeño requería una cirugía debido a un problema en los lagrimales y existía la posibilidad de que el procedimiento tuviera que realizarse de manera particular, lo que representaba un importante desafío económico para la familia.
En lugar de dejarse vencer por la incertidumbre, decidió actuar. Con el deseo de contribuir al bienestar de su hogar y encontrar una alternativa que le permitiera generar ingresos, empezó a buscar una idea de negocio que pudiera desarrollar desde casa.
Sin imaginarlo, aquella decisión marcaría el inicio de una historia que hoy inspira a otras familias a creer en el poder de la perseverancia.
Antes de encontrar el camino adecuado, probó distintos emprendimientos. Vendió salsa macha, ofreció postres por rebanada y hasta preparó empanadas. Aunque los resultados no fueron los esperados, cada intento fortaleció su experiencia y la acercó un poco más al proyecto que cambiaría su vida.
Junto a su esposo Carlos, comenzó a analizar qué producto podría funcionar mejor en una ciudad donde el calor invita constantemente a buscar algo refrescante. La respuesta llegó en forma de una idea sencilla, pero llena de potencial: crear bolis gourmet con sabores únicos y una calidad que marcara la diferencia. Así nació Bolimundo.
"Decidí emprender para poder estar más cerca de mi hijo y atender una necesidad importante de nuestra familia. Queríamos seguir siendo padres presentes en cada etapa de su crecimiento y, al mismo tiempo, generar un ingreso extra para nuestro hogar", recordó Getsemany.
Sin experiencia previa en la elaboración de bolis, decidió aprender desde cero. Pasó horas investigando recetas, realizando pruebas y escuchando atentamente los gustos y opiniones de sus clientes. Cada recomendación y cada comentario positivo se convirtieron en un impulso para seguir perfeccionando su producto.
Lo que inició con sabores tradicionales como jamaica y tamarindo hoy se ha convertido en un atractivo catálogo de 20 bolis gourmet que sorprenden por sus ingredientes de calidad, combinaciones innovadoras y sabores que difícilmente se encuentran en otro lugar.
Entre los favoritos de los clientes destacan el Magnum con almendras, el Rafaello de coco y chocolate blanco, fresas con crema y queso con zarzamora, sabores que han conquistado tanto a niños como a adultos.
También ofrecen creaciones inspiradas en los sabores que forman parte de la identidad sinaloense, como el boli "Sinaloense", elaborado con ciruela cocida, leche evaporada, leche condensada y chantilly.
Otro de los más solicitados es la mangoneada, una irresistible combinación de pulpa de mango, chamoy, chile en polvo y limón que logra el equilibrio perfecto entre lo dulce, ácido y picosito. Todos conservan el sello gourmet que distingue a la marca.
La filosofía de Getzy es sencilla, pero llena de propósito: que cada cliente disfrute sabores auténticos y una experiencia que se distinga desde el primer instante.
“Si alguien prueba un boli de frutos rojos, queremos que perciba el sabor auténtico de cada ingrediente. Si prueba un Rafaello, que perciba el coco, la almendra y la cobertura de chocolate blanco. Buscamos ofrecer una experiencia diferente, algo completamente gourmet", explicó.
El respaldo de su esposo, Carlos, ha sido fundamental en esta sabrosa aventura familiar. "Iniciamos con los pocos ahorros que teníamos. Mi esposo ha sido un pilar muy importante en el negocio. Me ayuda en la elaboración de los bolis, en los pedidos y en todo lo necesario para seguir creciendo", compartió Getsemany con gratitud.
Los primeros clientes fueron sus propios vecinos de la colonia Emiliano Zapata. Entre ellos había niños que rápidamente se enamoraron de sabores como Oreo y comenzaron a recomendar los bolis entre familiares y amigos. Ese apoyo inicial fue muy importante para que el proyecto tomara fuerza.
Para Getzy, cada cliente que regresa representa mucho más que una venta. "Me llena de alegría cuando alguien vuelve o nos recomienda. Es muy bonito saber que disfrutan un producto elaborado con mucho amor. Eso nos motiva a seguir mejorando cada día. Estoy muy agradecida con cada persona que nos su confianza y preferencia."
El camino del emprendimiento no ha estado exento de desafíos. Hubo días en los que no lograron realizar una sola venta y momentos en los que las dudas parecían más grandes que las certezas. Sin embargo, cada obstáculo fortaleció su determinación de seguir adelante.
"Emprender me enseñó perseverancia y resiliencia. A veces parece sencillo decir que vendes bolis, pero detrás hay mucho trabajo, sacrificio y constancia. Hemos tenido momentos difíciles, pero seguimos adelante porque creemos en nuestro proyecto y en todo lo que puede llegar a ser."
Además de generar ingresos para su familia, Bolimundo se convirtió en una oportunidad de crecimiento personal para Getzy. Le ayudó a vencer la pena de salir a ofrecer sus productos, a confiar más en sí misma y a descubrir habilidades que desconocía.
"Me ha demostrado que sí puedo hacer muchas cosas. Me ayudó a perder la vergüenza y a ganar seguridad. También ha sido una terapia para mí, porque me mantiene activa, aprendiendo, creando nuevos sabores y demostrando que siempre es posible reinventarse."
Para cumplir con la demanda y mantener disponibles todos los sabores, las jornadas suelen extenderse hasta altas horas de la noche. En ocasiones, ella y su esposo trabajan hasta la una de la madrugada preparando mezclas, organizando pedidos y cuidando cada detalle para ofrecer un producto de calidad.
El esfuerzo, la perseverancia y las largas jornadas de trabajo tuvieron la recompensa que más anhelaban. La cirugía de su hijo fue un éxito y hoy continúa avanzando favorablemente en su recuperación.
"Gracias a Dios, mi niño salió muy bien de la operación. Aunque sigue bajo observación médica, cada avance nos llena de tranquilidad y esperanza", expresó con emoción.
Su consejo para quienes desean emprender nace de la experiencia y de los desafíos que ha superado.
"No esperen a tenerlo todo para empezar. Nosotros iniciamos con pocos sabores y con lo que teníamos. Lo importante es atreverse, ser constantes, aprender de los errores y creer en uno mismo."
Un sueño familiar que refresca corazones
Ahora, los sueños de Getsemaní van mucho más allá de vender bolis. Anhela ver crecer a Bolimundo, llegar a más hogares mediante el servicio a domicilio, generar oportunidades de empleo y consolidar su marca en todo Culiacán.
Bolimundo se encuentra en la calle Plan de Guadalupe #2189, en la colonia Emiliano Zapata, donde recibe a sus clientes de domingo a viernes en un horario de 9:00 de la mañana a 7:00 de la tarde.
Además, Bolimundo ofrece atractivas promociones para sus clientes. Al comprar cinco bolis o más reciben una Bolibox de regalo; los lunes, al adquirir siete bolis por Uber Eats o Didi, obtienen uno gratis; y los miércoles pueden aprovechar la promoción de dos por 50 pesos.
Cada creación de Bolimundo lleva mucho más que ingredientes de calidad y sabores irresistibles. Lleva el esfuerzo de una familia que decidió no rendirse y el amor de una madre que convirtió la preocupación por su hijo en una oportunidad para salir adelante.
Quizá por eso, quienes degustan sus bolis gourmet descubren mucho más que un refrescante antojo: encuentran una historia de esperanza, perseverancia y amor que inspira el corazón tanto como deleita el paladar