Impulsados por la creatividad, el trabajo en equipo y el deseo de ayudar a los demás, José Alberto, María Regina, Ariel y Anna Victoria desarrollaron en Culiacán una innovadora alternativa ecológica para proteger la salud de las familias y contribuir al cuidado del planeta
Por: Juan Madrigal
Culiacán, Sinaloa.- José Alberto Gómez Noriega, María Regina Íñiguez Guzmán, Ariel Ávila Verdugo y Anna Victoria Loaiza Núñez demostraron que las grandes soluciones pueden nacer de las experiencias más sencillas.
Motivados por su deseo de cuidar la salud de las familias y proteger el medio ambiente, los alumnos de la Escuela Primaria Insurgentes conquistaron el primer lugar en la décimo novena edición del concurso “Juguemos a Emprender 2026”, organizado por Proeduca Sinaloa IAP, con su innovador proyecto Eco-Mosqui-Stop: “Protege tu familia, cuida a los que amas”.
Repelente natural elaborado por estudiantes de primaria conquista al jurado de “Juguemos a Emprender 2026”
Lo que empezó como una tarde de juegos en un parque terminó convirtiéndose en una propuesta con impacto social y ambiental. José Alberto recordó que mientras jugaba con sus amigos cerca de su casa, los mosquitos no dejaban de picarlo.
Al llegar a casa, su mamá le aplicó un repelente comercial cuyo olor le resultó demasiado fuerte. Fue entonces cuando nació una idea que cambiaría el rumbo de esta historia: crear un repelente natural, efectivo y amigable para toda la familia.
Con esa inquietud surgió Eco-Mosqui-Stop, una empresa escolar dedicada a la elaboración de repelentes ecológicos a base de romero, canela, clavo de olor y vinagre, ingredientes naturales que ayudan a mantener alejados a los mosquitos sin recurrir a sustancias químicas agresivas.
Bajo el lema “Protege tu familia, cuida a los que amas”, los pequeños emprendedores desarrollaron un producto que ayuda a prevenir picaduras y reducir riesgos para la salud, al tiempo que promueve el cuidado del medio ambiente mediante el uso de ingredientes ecológicos. Su propuesta refleja cómo la innovación puede surgir de la observación, la creatividad y el deseo de generar un beneficio para la comunidad.
Detrás de este logro también existe una red de apoyo fundamental. Docentes, madres y padres de familia acompañaron a los estudiantes en cada etapa del proceso, impulsándolos a investigar, experimentar y confiar en sus capacidades para transformar una idea sencilla en una propuesta emprendedora con impacto social.
La emoción se hizo presente durante la ceremonia de premiación. Entre sonrisas, aplausos y abrazos, José Alberto, María Regina, Ariel y Anna Victoria recibieron el reconocimiento a su esfuerzo y dedicación. Como ganadores del primer lugar obtuvieron medalla, reconocimiento, una tableta electrónica para cada integrante del equipo y diversos obsequios otorgados por ConCrédito.
Su historia demuestra que la innovación no tiene edad y que cuando la curiosidad se une al deseo de ayudar a los demás, pueden surgir soluciones capaces de mejorar la vida de muchas personas.
Desde una experiencia cotidiana en un parque hasta un escenario estatal, estos cuatro estudiantes recordaron que las mejores ideas suelen nacer de quienes observan el mundo con ojos de infancia y un corazón dispuesto a construir un futuro mejor.